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viernes, 27 de agosto de 2021

LOS HORÓSCOPOS Y EL MERCADO

 20 de agosto de 2021


Respecto a las maneras posibles de organizar una economía, razonablemente pensamos los extremos del libre mercado y la planificación central. Y luego los planteamientos mixtos. 

No voy a hablar de los problemas de la planificación central. Porque no veo (desafortunadamente) en el país tantas almas socialistas como para preocuparme aquí por pensar sus problemas y alternativas.

Hablo del libre mercado y el capitalismo, porque en esto estamos, con toda paciencia, docilidad o convicción. 

Independientemente de otros reproches a la economía de mercado y capitalismo; aquí y allá encontramos cuatro aspectos de la economía que definen de manera importante su comportamiento, y cuyo tratamiento en una economía de mercado me genera desconfianza: 

LA ESCASEZ, LA DEUDA (CRÉDITO), LA INCERTIDUMBRE Y ESPECULACIÓN. 

Estos fenómenos explican instituciones como las bolsas de valores, la banca o el sistema financiero internacional, etc. Estas instituciones, nos determinan o gobiernan, sin entenderlas ni juzgarlas como si se tratara de horóscopos.

No debe dejarnos de sorprender que un ajuste de números en ese universo puede ocasionar que, de un día para otro tus deudas se tripliquen, la industria en que laboras cierre, que tus clientes ya no puedan comprar tus servicios, o que trabajando lo mismo tengas la mitad de tu capacidad de consumo. La economía se detiene.

¿Qué paso de un día para otro? De un día para otro todo es igual, y podría ser mejor, pero un ajuste numérico en ese universo determina que es peor, que lo que era ayer ya es inviable. ¿Cómo se relaciona ese ajuste numérico con la realidad? ¿Es un fatalidad, no hay posible alternativa?


Respuesta a un comentario:

Saludos. Gracias por leer y comentar.

El comentario iba, no en un sentido opuesto, sino complementario al tuyo (entiendo que pones a consideración una solución individual: trabajo y educación continuos para insertarse en un entorno económico competitivo y cambiante). Luego de publicar mi comentario de arriba, borré el parrafito final, donde concluía “no toda la cosa es buscarle” (y enfatizo: no todo, no sólo). Lo borré porque en el parrafito había un salto en ideas y no funcionaba bien como conclusión. Pero iba en ese sentido, no opuesto, sino complementario.

Habitualmente, aceptamos las dinámicas y procesos económicos como aceptamos un fenómeno natural, físico, mecánico. Confiamos en el conocimiento y las instituciones económicas como si se limitaran a describir y expresar esa naturaleza; como confiamos en la representación del comportamiento de un péndulo mediante la física newtoniana. La ciencia, técnica e instituciones económicas tiene una fachada matemática y jurídica que refuerza esa confianza.

Pero la ciencia económica no se limita a medir y describir y explicar, de manera neutral, un fenómeno meramente cuantitativo; sino que frente a aspectos no cuantitativos siempre se toman decisiones, modos de darles tratamiento, decisiones que dan forma a la “técnica” e instituciones económicas vigentes.

La economía, como cosa cultural, “no existe” plenamente sin haberse tomado decisiones, sin convenciones sobre las que se levantan las instituciones económicas. Por ello, y por su aspecto matemático, supongo se complica discernir la ciencia de la técnica.

Mi comentario era una invitación a suspender la absoluta confianza, a desconfiar de la neutralidad de la ciencia y las instituciones económicas; al menos para abrir las preguntas y permitirnos pensarlas. La técnica e Instituciones económicas nos determinan mucho, para lo poco que de ellas sabemos. La renuncia a revisarlas y valorarlas… implica que nos conformamos plenamente (enfatizo: plenamente) con las recetas individuales, como “la cosa es buscarle”, por ejemplo. Es una consideración. Una opinión abierta.

Un abrazo.



LA PIRÁMIDE, NOTAS POR LOS 500/200



17 de agosto de 2021

Por los 500 / 200 compartiré algunas notas.

La Pirámide.

1) Si tomas un puño de arena y lo dejas caer como un hilo sobre el mismo lugar, formará un cono. 

Las construcciones piramidales, en este sentido, o carecen de complejidad y arte, o poseen la simplicidad y virtud arquitectónica de levantarse según las reglas en que se acomodan al caer las cosas.

2) El espacio o lugar no es indiferente. 

Los basamentos piramidales ocupan y cierran mucho espacio, el de la base; y abren muy poco espacio, el de su plataforma. Esto, o es un desperdicio “bárbaro”, o es una lucidez simbólica: el espacio se concentra. No habría ambigüedad, al transitar y ascender a ese lugar, de que nos movemos hacia un espacio ritual. Los europeos marcaban ese espacio con bóvedas y retablos.

3) La intemperie es algo que molesta al recogimiento y ritual cristiano. El sol, el viento y la lluvia no son dios. 

4) Si un retablo tiene algo de escenario, el basamento piramidal también. Es un escenario para los rumbos. El basamento Integra al cielo y los horizontes como elementos suyos… o es este que pretende integrarse en la arquitectura del mundo.

MESOAMÉRICA AJENA

 13 de agosto de 2021


Me causa algún malestar la constante de pensar, imaginar, representar a Tenochtitlan como teatro de la Conquista, pensar Tenochtitlan (y con ella toda Mesoamérica) sólo desde el hito de su destrucción. Es una constante que estimo empobrecedora, aunque hoy lo conmemoro.

Pienso que deberíamos ser capaces de pensar, imaginar un mundo, una circunstancia humana u horizonte en el que la llegada o presencia de los europeos no sea una nota sustantiva, tener elementos para sostener esa visión de manera más continua y frecuente… pensar, habitar en un imaginario a Mesoamérica (sé que el concepto de Mesoamérica está a debate, pero sirve al momento).

Cierto que nos demanda un esfuerzo como el de hacer viscos. La primer dificultad es la de vivir dentro de la narrativa y tradición europea; la segunda dificultad, la pérdida de memoria y registros de los pueblos mesoamericanos.

Hay elementos vivos y fuentes documentales que perduran, que son puntos de referencia para “imaginar” ese mundo. Pero, en mi perspectiva, hemos aprovechado poco esa urdimbre para establecer en la cultura e imaginario popular una visión familiar.

El medioevo europeo, por ejemplo, es algo sobre lo que creemos poder transitar en la imaginación. Nos sentimos familiarizados con el sistema religioso, las instituciones, con tipos de personajes, con los oficios y tecnologías, los símbolos, con la economía, la arquitectura y sus funciones, el tipo de conflictos, los prejuicios, el sistema de conocimientos, etc. Tenemos nociones, acaso estereotipos. Puede ser una imagen falsa, como la de una pastorela, pero creemos ver un mundo así y sentimos que es transitable.

Pero echarnos a andar en la imaginación por una provincia de lo que llamamos Mesoamérica nos resulta como andar a tientas en la oscuridad (tal vez me engaño).

Difícilmente podemos “imaginarnos ser" una persona mesoamericana; y me temo que, si en esa fantasía nos encontráramos con una, sería aún semejante a aquella de las crónicas europeas, una incógnita, oscura en sus intenciones, motivaciones, costumbres, criterios, orden de ideas o valores. Diría que, adentrados en esa fantasía, como un Jerónimos de Aguilar, aspiraríamos a reencontrarnos con gente de castilla. La gente de Mesoamérica se nos quedó siendo ajena; a mestizos, eurodescendientes y, tal vez, hasta para los mismos grupos indígenas contemporáneos.

El asunto es de construcción cultural, pienso. 

EL PROBLEMA (Y ESTOY ENSAYANDO) NO ES QUE TRADICIONALMENTE TENGAMOS MUCHO CONOCIMIENTO HISTÓRICO DE EUROPA Y POCO DE MESOAMÉRICA, O QUE SEA IRRECUPERABLE UN CONOCIMIENTO DETALLADO DEL MUNDO MESOAMERICANO, que permita figurarlo. 

A decir verdad, si no somos historiadores o filólogos, lo que vulgarmente sabemos “del mundo antiguo” occidental lo sabemos por el cine y la televisión (ya ni por la literatura). Que ese cine tenga contacto con la “ciencia histórica” en un sentido importa y en otro es irrelevante. ¿Qué quiero decir? Que hay personas que se mueven imaginariamente con familiaridad en el universo StarWars, de modo que EL CONTACTO "CIENTÍFICO" NO ES CONDICIÓN PARA LA ELABORACIÓN DE UN MUNDO FAMILIAR. 

Creo que LA FAMILIARIDAD NO DEPENDE DEL RIGOR CIENTÍFICO (HISTÓRICO), y CREO QUE HAY SUFICIENTE MATERIAL "CIENTÍFICO" O HISTÓRICO COMO URDIMBRE para completar algunas tramas, ajenas a la recreación infinita de la caída de México-Tenochtitlan, y que saquen a la gente de Mesoamérica de ser eternamente oscuros y otros.

Ilustro esta nota con las portadas de unas publicaciones infantiles de FCE. En lo literario, como cuentos, no me parecen buenos; pero cumplen con su función primordial de contar una historia humana, y me gustan mucho por esa voluntad de sumergirte en aquellos mundos, de imaginar vívidamente a partir de lo que, "en rigor", se sabe.





REFORMISMO Y REVOLUCIÓN

13 de julio de 2021 


En las izquierdas hay una división y enfrentamiento entre las intenciones revolucionarias y las reformistas. 

La consideración de base es, más o menos, la siguiente:

1.- La transformación depende de las tensiones sociales (derivadas de las contradicciones del sistema). 

1.1.- Si el reformismo suaviza las tensiones (sin resolver o transformar la base de estas); el reformismo resta apoyos a la revolución, y valida la continuidad del estado de cosas (fundamentalmente abusivo).

Si eso es cierto y fácil de ver, el reformista no podría no ser conscientemente anti-revolucionario.

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Supongo que el reformismo suele decidirse al menos desde tres diferentes consideraciones:

1)  La revolución NO ES NECESARIA, sólo hay que moderar un excesivo abuso.

2) La revolución ES POSIBLE PERO INDESEABLE, por ello (para que no suceda) hay que moderar el abuso excesivo.

3) La revolución ES DESEABLE, pero su inicio o buen término parece CIRCUNSTANCIALMENTE IMPOSIBLE. Por tanto, mientras no hayan condiciones, hay que moderar el abuso, asumiendo que esta moderación reformista: a)  o ALEJA la transformación, b)  o puede ser un método de lenta APROXIMACIÓN. 

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Esta última consideración (3-b), la que corre el riesgo de fungir como puerta falsa, me parece la más delicada y conflictiva. No niega que la moderación de las tensiones "aleja" la radical transformación; pero no juzga que el "retraso" cancele la posibilidad; antes bien, ve en las reformas no una negación de la necesidad de la transformación, sino una parcial aceptación de la racionalidad que la pide. 

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Por ejemplo, el conjunto de los derechos laborales postrevolucionarios parecen un enclave de la racionalidad socialista en un sistema capitalista que los repele. Los derechos laborales, entonces:

 I) pueden considerarse meros injertos estabilizadores del capitalismo. 

II) pueden considerarse una anomalía dentro del sistema capitalista que sólo se explica desde una racionalidad crítica al sistema mismo. 

Un reformista, supongo, puede considerar que las reformas son un enclave de racionalidad crítica que, como convención y terreno ganado, constituyen un punto de convergencia para posteriores avances, o reformistas o revolucionarios. 

Un revolucionario, sin embargo, no deja de tener buena base para pensar que el reformismo es un confortable y pernicioso autoengaño de los que se creen aliados.  

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El revolucionario, aun con mejores intenciones, muchas veces pareciera esperar lo peor: la intensificación del descontento. 

Al revolucionario le resulta claro que hay razones y condiciones objetivas para un intenso descontento y rechazo del estado de cosas. 

A juicio del revolucionario, la extendida aceptación, resignación, tolerancia o conformidad con el estado de cosas son impropias o artificiales. Esta conformidad o tolerancia es atribuible a una generalizada inconciencia, ausencia del diagnóstico adecuado, o a una asimilación ideológica adecuada al abuso o explotación.

La revolución pasa, pues, por extender tanto un diagnóstico como un estado de consternación generalizada, diagnóstico que contemple el rechazo de las soluciones intermedias o reformistas.

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Hay una relación entre los diagnósticos y los descontentos... o entre ideas y emociones. Un malestar puede mover a la adopción de un diagnóstico; y un diagnóstico puede confirmar y promover el descontento. 

Y supongo que es este retorno, en que un diagnóstico confirma una emoción y se configura en voluntad, a lo que llamamos “toma de conciencia”.

Esta correlación de ida y vuelta entre ideas y emociones no es exclusiva de la voluntad revolucionaria. También es propia de una actitud conservadora: por ejemplo, la incertidumbre y miedo se transforma en tolerancia y conformidad con el discurso hegemónico.

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Sí: tengo conocidos y amigos socialistas y anarquistas que valoro y aprecio, a los que mis posturas reformistas desairan.



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