20 de agosto de 2021
Respecto a las maneras posibles de organizar una economía, razonablemente pensamos los extremos del libre mercado y la planificación central. Y luego los planteamientos mixtos.
No voy a hablar de los problemas de la planificación central. Porque no veo (desafortunadamente) en el país tantas almas socialistas como para preocuparme aquí por pensar sus problemas y alternativas.
Hablo del libre mercado y el capitalismo, porque en esto estamos, con toda paciencia, docilidad o convicción.
Independientemente de otros reproches a la economía de mercado y capitalismo; aquí y allá encontramos cuatro aspectos de la economía que definen de manera importante su comportamiento, y cuyo tratamiento en una economía de mercado me genera desconfianza:
LA ESCASEZ, LA DEUDA (CRÉDITO), LA INCERTIDUMBRE Y ESPECULACIÓN.
Estos fenómenos explican instituciones como las bolsas de valores, la banca o el sistema financiero internacional, etc. Estas instituciones, nos determinan o gobiernan, sin entenderlas ni juzgarlas como si se tratara de horóscopos.
No debe dejarnos de sorprender que un ajuste de números en ese universo puede ocasionar que, de un día para otro tus deudas se tripliquen, la industria en que laboras cierre, que tus clientes ya no puedan comprar tus servicios, o que trabajando lo mismo tengas la mitad de tu capacidad de consumo. La economía se detiene.
¿Qué paso de un día para otro? De un día para otro todo es igual, y podría ser mejor, pero un ajuste numérico en ese universo determina que es peor, que lo que era ayer ya es inviable. ¿Cómo se relaciona ese ajuste numérico con la realidad? ¿Es un fatalidad, no hay posible alternativa?
Respuesta a un comentario:
Saludos. Gracias por leer y comentar.
El comentario iba, no en un sentido opuesto, sino complementario al tuyo (entiendo que pones a consideración una solución individual: trabajo y educación continuos para insertarse en un entorno económico competitivo y cambiante). Luego de publicar mi comentario de arriba, borré el parrafito final, donde concluía “no toda la cosa es buscarle” (y enfatizo: no todo, no sólo). Lo borré porque en el parrafito había un salto en ideas y no funcionaba bien como conclusión. Pero iba en ese sentido, no opuesto, sino complementario.
Habitualmente, aceptamos las dinámicas y procesos económicos como aceptamos un fenómeno natural, físico, mecánico. Confiamos en el conocimiento y las instituciones económicas como si se limitaran a describir y expresar esa naturaleza; como confiamos en la representación del comportamiento de un péndulo mediante la física newtoniana. La ciencia, técnica e instituciones económicas tiene una fachada matemática y jurídica que refuerza esa confianza.
Pero la ciencia económica no se limita a medir y describir y explicar, de manera neutral, un fenómeno meramente cuantitativo; sino que frente a aspectos no cuantitativos siempre se toman decisiones, modos de darles tratamiento, decisiones que dan forma a la “técnica” e instituciones económicas vigentes.
La economía, como cosa cultural, “no existe” plenamente sin haberse tomado decisiones, sin convenciones sobre las que se levantan las instituciones económicas. Por ello, y por su aspecto matemático, supongo se complica discernir la ciencia de la técnica.
Mi comentario era una invitación a suspender la absoluta confianza, a desconfiar de la neutralidad de la ciencia y las instituciones económicas; al menos para abrir las preguntas y permitirnos pensarlas. La técnica e Instituciones económicas nos determinan mucho, para lo poco que de ellas sabemos. La renuncia a revisarlas y valorarlas… implica que nos conformamos plenamente (enfatizo: plenamente) con las recetas individuales, como “la cosa es buscarle”, por ejemplo. Es una consideración. Una opinión abierta.
Un abrazo.





