11 noviembre 2019
Calienta la calle, haz publicidad, espera la voz de la OEA (¿saben qué es la OEA?) y que aparezcan los militares.
No puedo decir, ni me toca hacerlo, que las elecciones bolivianas fuesen imparciales. No tengo elementos para decir ni que no ni que sí. Pero a muchos les basta que sean 13 años los que Evo dirige Bolivia para declararlo dictador y comprar el paquete de prejuicios entero que legitima ante los ojos internacionales a la OEA y a los militares para imponer su agenda.
Para tener cautela, sólo diría que 1) en la mayoría de las democracias se contempla la reelección (yo no la recomiendo, pero Merkel en Alemania tiene más años en el poder que Evo). 2) La economía boliviana tiene los mejores resultados en latinoamérica de los últimos tiempos. Si a este buen desempeño económico le sumamos su enfoque "populista", no veo a las masas levantadas.
A la distancia, puedo decir que si la oposición es mayoría, bien pudieron hacer su trabajo de presión y desgaste para abrir los espacios. Pero tengo la impresión de que la oposición construyó en las calles el escenario para legitimar la intervención de los militares y, en última instancia, y como era anunciado, de la OEA.
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