29 mayo 2020
La "masa idiota" valida mediante el instrumento democrático las acciones incorrectas de los asuntos públicos (es una idea convencional para todas las partes). Y todos nos prefiguramos alguna "masa", acreedora de nuestra velada o expresa virulencia. "El conjunto de los idiotas" tiene diversa extensión (e intensión): distintos tipos de personas parecen pertenecer al conjunto, dependiendo quién lo conciba. Todos tenemos prefigurada alguna "masa" o "conjunto" de idiotas; y nadie se incluirá a sí mismo en ella.
Soy consciente de que engroso el conjunto de los idiotas concebido por muchos conocidos.
* * *
En una narrativa, esta masa es víctima de la manipulación de El Sistema (de los medios de comunicación, de la educación, del sistema jurídico, del poder económico-político, etc). Es la narrativa de “izquierda”.
En otra narrativa, esta masa es víctima del Demagogo, que les descarga de la responsabilidad de sus defectos y les endulza su resentimiento. Es la narrativa de “derecha”.
Yo soy el idiota de la narrativa de derecha. Y “la misma gracia les concedo” desde mi narrativa de izquierda.
Digo esto sin exhaustividad.
* * *
Como contraparte de la figuración de una "masa idiota", está la configuración de una "minoría consciente" dentro de la cuál nos comprendemos.
Todos los que, de cuando en cuando, decimos desde el corazón "¡pinche gente!" nos colocamos en un apartado.
* * *
Yo quisiera decir que... la conformación de "la minoría consciente" (del color que sea) responde primero a una profunda urgencia "psicológica" de quienes nos autocomprendemos así: de alguna vanidad se habrá de vivir, soportar la existencia porosa.
Pero aunque se moderara la urgencia psicológica de establecer minorías, tristemente no podemos conformarnos en la idea de que todos somos igualmente sabios o entendidos en todo.
Ya saben: si todo vale, nada vale. Si todos somos ya sabios, la inteligencia y el conocimiento dejan de tener sentido.
Es necesario que haya peor y mejor entendimiento sobre los diversos asuntos. Y habrá que discutir esos términos.
* * *
Supongo que... el primer reto es lograr que esa cosa rara que nombramos “dignidad” no se juegue con las discriminaciones "intelectuales" (cosa bien harto difícil).
...Uno "piensa bien" a veces y a veces no. Todos pensamos bien a veces y a veces no.
Lo curioso es que, de actos azarosos y peregrinos como el pensamiento, nos apresuremos a juzgar una "sustancia" del agente. Lo curioso es que, de la discriminación de actos intelectuales, nos apresuramos a discriminar la sustancia de las personas: su validez, su dignidad, y su autoridad.
Eso es tan amenazante...
No hay comentarios:
Publicar un comentario