23 mayo 2020
Yo no sé de retórica pero la advierto. Mi criterio para hablar de “retórica” es el que comprendí lejanamente en el estudio del debate de Platón con la sofística, y en algún asomo a Aristóteles (seguramente pero no recuerdo). La retórica es un... carácter de... los discursos que... no privilegia o persigue a la ciencia o a la verdad, sino a la persuasión. Y punto; en estos términos hablo de “retórica”.
Ya se advierte el problema: que “verdad” y persuasión, aunque disociados, se implican. En el fondo no se nos ocurren cosas más persuasivas que la “verdad” (la verdad ha de ser persuasiva), de modo que todo lo que estimamos “verdad” es cosa de la que no podemos sino estar persuadidos.
No nos hundiremos en el problema. Pero basta apuntar algunas cosas:
1) En un punto la verdad y la persuasión siguen “hábitos” distintos según “criterios” distintos (pensemos pues que la ciencia es un “hábito persuasivo”, que sigue especiales criterios).
1.1) La Ciencia advierte e invalida ciertos hábitos o criterios persuasivos (más persuasivos acaso que los que se constituyen como su metodología)… lo cuales quedan en el territorio exclusivo de la retórica, como dimensiones y “recursos” suyos.
1.2) El proceso de definición de los hábitos y criterios científicos, de la conducta metodológica científica (en el sentido más amplio), es otra “cosa muy interesante”, es la mitad de lo que se dice filosofía, que no abundare porque no puedo.
* * *
Este preámbulo…
Yo quería hablar de algo que llamo la “lógica de la desbandada” (sigo pensando en política nacional).
Hablo de esa incapacidad para admitir un fallo o contradicción de mi posición política, de sus actores principales, o de mi comunidad “militante”... porque estamos en el supuesto de que basta un fallo para desarticular mi posición entera. Es esa certeza y temor de que, si algo cae, ocurrirá el derrumbe y la desbandada.
Eso del lado del “defensor”, porque del lado del atacante, la misma cosa va así: yo señalo de la facción opositora algo que me parece evidentemente insostenible; y espero (en mis fantasías) que el integrante de la facción opositora caiga de rodillas avergonzado o se vaya a esconder a donde no vuelva a poner cara a nada ni nadie.
Hay una coincidencia de ambas facciones en esto. Ambas facciones abusamos, somos incisivos con este complejo y acaso primitivo recurso que luce estéril en varios sentidos.
PRIMERO, porque no veo a muchos retractados en ambos bandos, no veo ninguna “desbandada”. Y me parece que este “recurso” más funciona para alimentar la certeza o confianza al interior de cada grupo.
Advierto, no obstante… que hay un terreno de “indecisos” que sí van acercándose tímidamente, lentamente (por virtud de este “ataque en la lógica de provocar la desbandada”), hacia el interior de un grupo en el que se sientan más… ¿más cómodos, más identificados, menos indignados, menos timados (menos pendejeados),...?
SEGUNDO, porque no veo la necesidad de desmontar una posición política o el apoyo a un proyecto concreto, por uno, dos o más fallos. Es decir... entramos en el debate de cuántos fallos, de qué tipo, y qué alternativas hay. Porque es razonable que el militante de una facción haga su balance de pros y contras, tanto de una posición o discurso político, como del proyecto concreto. Y esto ya supone la discusión sobre si el fallo es admisible para el militante de la otra facción como “un fallo”; si es un desacuerdo “de principios” (no puedo acusar a un gato de maullar; puedo discutir la conveniencia de tener gatos o de tener perros, pero no discutiré que el gato maúlle) o una noticia “manipulada”. En fin, que la cosa no es tan simple y mecánica como parece se piensa: no ocurre que por “cantarle en su cara” un error al adversario este se ponga en fuga derrotado.
Y, en TERCER lugar, es estéril porque, por picada de orgullo, cancelamos la posibilidad del diálogo (suena cursi).
CONCLUYO: esta “lógica” de la desbandada… como le llamo… sirve para acomodar indecisos en donde se sientan menos pendejeados, y para mantener la autoconfianza dentro del grupo. Y poco más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario