22 agosto 2020
¿Cómo llegamos a persuadirnos de que “nos valemos de nosotros mismos” si somos tan codependientes? ¿de qué se hace nuestra ilusión de “independencia” (si materialmente no lo somos)?
Toda deuda se salda con dinero, toda dependencia y responsabilidad se salda con dinero. El dinero es todo laso y, a su vez, corta todo laso.
La primera irresponsabilidad e independencia la elaboramos con la institución del dinero.
Nos experimentamos como un balance saldado o saldable. El instrumento del dinero opera sobre nosotros una suerte de delimitación moral y jurídica, en los términos de una balanza comercial.
Fuera de la contractualidad mercantil nada más debemos ni esperamos. Sólo esperamos lo que merecemos, y lo que merecemos se mide con dinero. Merecemos tanto como dinero tengamos. El dinero mide nuestro derecho. Esta es nuestra primera y más arraigada convicción ética y jurídica.
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