12 enero 2021
Costumbre
La costumbre es la costumbre, es lo que “se hace porque se hace” y, para tener fuerza y validez pública, no requiere otra que la de la costumbre misma. Y puede haber costumbres con mucha fuerza pero con poco sentido o fundamento.
Una costumbre no requiere razones para tener fuerza; no obstante, puede coordinarse con ellas. Las costumbres pueden articularse y apoyarse en razones más o menos imprecisas, y de manera más o menos expresa. La claridad o sentido aparente de una costumbre puede encubrir segundas intenciones.
Propiedad de la tierra
Hubo un derecho o razón de fuerza (violencia) y un derecho o razón divina explicando las costumbres de propiedad de la tierra.
Tanto la violencia como lo divino han dejado de admitirse en la argumentación que confiere carácter de “derecho” a las costumbres de propiedad. Ni dios ni la violencia son bien admitidos en la explicación del derecho. Sin embargo, tanto la violencia como lo divino siguen teniendo fuerza, aunque de manera más encubierta.
Estado, violencia racional.
En teoría, el Estado es violencia, es el trasfondo de violencia necesaria para que no sea la violencia misma la racionalidad o criterio que dirima las relaciones (y los derechos de propiedad).
Sin embargo, el Estado mismo vacila cuando su "violencia racional” deja de servir a los intereses de un grupo. Y cuando el Estado (violencia que quiere vencer la ley del más fuerte) llega a ser el juez y la policía compradas por una facción para imponer o proteger sus intereses.
Nueva costumbre
Aunque hoy en día siguen habiendo grandes latifundios, el derecho a la acumulación de la tierra parece tener poca fuerza. Tras la revolución de 1910, tras el zapatismo y el cardenismo, le quedó muy poca defensa ideológica.
Sin embargo, el cambio de la sociedad agrícola a la sociedad industrial resto atención y tensión sobre los latifundios. Las ciudades se abrieron y se convirtieron en el nuevo horizonte de vida.
La acumulación de la tierra dejó de ser el aspecto y modelo de la exclusión y la injusticia. Pasamos esa página y estamos en otra (¿Cómo se lee? ¿Qué dice?).
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