2 junio 2020
Tengo sentimientos encontrados sobre la necesidad de la identidad y narrativa histórica nacionales.
En abrupto resumen:
1) Respecto a las identidades diré que limitan y excluyen... Son su aspecto problemático, negativo.
2) Respecto a los relatos históricos diré que la necesidad de “ser hijo de algo” , de heredar el protagonismo de una épica, esa necesidad de “hidalguía” histórica me es muy sospechosa.
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O... ¿Por qué requeriríamos sentirnos herederos de algo para tomarnos en serio la existencia, para hacernos responsables de un proyecto y destino?
Lo mejor, me parece, es partir de la convicción contraria: de que no hay que venir de nada, que nadie requiere ser heredero de ninguna excelencia para tomarse en serio su existencia y hacerse responsable de su lance. Lo mejor sería estar dispuestos a florecer en un horizonte de siglos desiertos.
Me gusta pensar, de frente a Teotihuacan, no en el valor de los linajes civilizatorios, sino en la libertad y mérito de la bastardía. Prefiero pensar que en cualquier arenal es orquestable el gran acorde.
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Creo, sin embargo, que en los anales mexicanos hay suficientes anécdotas seleccionables para elaborar una lectura y relato histórico potentes (y no ingenuo), que sostengan un proyecto histórico "chingón", que aliente nuestro sentido de seriedad y responsabilidad vital, ética, política.
Acaso diría que hay elementos para elaborar un relato que sustente el sentimiento de que “ no somos cualquier pueblo”... pero ese sentimiento me causa rechazo.
Rechazo la persistencia del sentido de hidalguía como fundamento del sentido de seriedad de la vida.
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Por otra parte, no nos engañemos, todo lo grande, como dijo Lizalde, "procede del Odio". Hay mucho dolor y vanidad en los emblemas de la grandeza. El valor de la civilización es cosa aún por excusarse, demostrarse… redimirse.
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Son mis prevenciones al respecto, en abrupto resumen.
¿Acaso estas prevenciones pueden integrarse en "nuestra" identidad y su narrativa?... acaso.
Porque la identidad y el relato serán, son ineludibles, y más vale que convengan.
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