23 julio 2020
El dinero o la asamblea.
Para pensar la economía, me parece siempre adecuado empezar por un esquema sin dinero; considerar sólo al TRABAJO y al CONSUMO como nociones de acceso al tema. Los aspectos o conceptos de “trabajo” y “consumo” son esenciales del fenómeno económico; el dinero, en cambio, es un aspecto accesorio, secundario.
Habiendo puesto ya la vista sobre la economía (trabajo-consumo), podemos luego preguntarnos por la función del dinero. Supongamos que “EL DINERO ES UN INSTRUMENTO PARA ORGANIZAR EL TRABAJO Y EL CONSUMO". Esta afirmación puede no ser exhaustiva, pero no desatina y tiene la ventaja de no alejarse corriendo del esquema esencial, quedando referida a él... sin encubrirlo.
Ahora bien… el planteamiento de “trabajo-consumo” está obviando a las personas que trabajan y consumen; pero hay que enfatizarlas e introducirlas a nuestro esquema rudimentario de economía.
Partiendo de la consideración de las personas, se abren dos direcciones: 1) considerar a las personas como “consumidores y trabajadores”; y 2) considerar al trabajo y al consumo como asuntos “personales”, es decir, como asuntos ético-políticos.
Aquí observo lo que me parece más importante: que estamos más dispuestos a pensar a las personas como meros consumidores y trabajadores, que a pensar a los actos económicos en su dimensión ética-política. ¿Cómo ocurre esto?
Yo salgo a comprar mi cuarto de queso oaxaca, llevando un dinero "no robado", y en la tienda pago el precio que a la tendera le recupera el costo y deja alguna ganancia por su servicio. Este es el tipo de eticidad y policia que estamos dispuestos a vincular a nuestro comportamiento económico ("no robar"). Y estoy seguro que, como yo, muchos tienen una resistencia visceral a pensar que estamos involucrados ética y políticamente de modo más amplio.
* * *
Abreviando, me apresuraré en la conjetura de que… nuestra resistencia a admitir el carácter ético-político de nuestro comportamiento económico supone una intensa repugnancia por la ASAMBLEA...
Sin dinero, la organización del trabajo y el consumo se nos presenta o 1) como un acto despótico (del patriarca o big brother) o como 2) un acto multitudinario, caótico, azaroso e infinito de riña y discusión, una asamblea.
El DINERO nos libra de ASAMBLEAS y nos esconde el rostro del PATRIARCA. Nos permite sentirnos “propios” aún en situación de apremio y miseria. Creo que en eso está la fuerza que nos contiene estrictamente en los límites de la racionalidad del dinero, por más brutales que sean las consecuencias de esta racionalidad.
Porque el despotismo (patriarcal) sigue vigente en el poder del dinero, y el caos, el azar y la lucha infinita (de la asamblea) sigue viva en el mercado... Pero de otro modo; de un modo que (por más impersonal) nos propicia menos ansiedad... Me parece... debo precisarlo.
La profunda disyuntiva “el dinero o la asamblea” es cierta y es falsa. Espero explicarme cómo, pero luego.
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