22 agosto 2020
Autarquía.
La mayoría piensa que un socialista aspira a que el Estado le de todo, que un socialista no aspira a “valerse por sí mismo”, que es como un eterno niño en busca de un Estado paternal, y que su sentido de dignidad es un complejo de víctima.
Sean o no empleadores o inversionistas, los anti-socialistas honran la actitud contraria, actitud en que la persona se impone no valerse de nada o nadie sino de sí misma. Esta actitud, se entiende, hace la diferencia entre acabar por necesitar o no del Estado (esperar o no, pedir o no). Pues, “el que quiere puede” (Disney) y “la cosa es buscarle” (Indio).
Y en esto no nos hemos entendido.
Un “socialista” también se satisface de valerse por sí mismo, y no aspira a descargarse de responsabilidad y privarse de mérito. Pero la economía capitalista le parece un juego de mesa mal hecho, en el que la mayoría queda obligada a apostar “al poco o nada” la calidad de su única vida, y en el que la estrategia y el azar poco compensan el peso de la amañada repartición inicial de cartas. Un sistema de juego desequilibrado y excluyente que auspicia tanta estupidez y “mediocridad” (¿...?) como la que condena para legitimarse.
* * *
Codependencia.
De frente al problema, yo creo que los términos de un “valerse por sí mismo” está en función de las instituciones o los instrumentos que marcan los límites de la corresponsabilidad y la independencia, dirimiendo la fundamental codependencia material.
A mi me parece que las actuales instituciones e instrumentos determinan que la “corresponsabilidad” sea muy menor que la “codependencia” (material). Somos mucho más codependientes que corresponsables. De modo que, una vez saldadas las “responsabilidades” instrumentadas, quedamos en una “independencia” irresponsable que acepta y justifica la exclusión, la asimetría o injusticia.
Personalmente, creo que podemos ser independientes (valernos de nosotros mismos) en otros márgenes de responsabilidad, mediante la redefinición de instituciones e instrumentos. Por eso, aunque no viviré para ver un mundo socialista, hoy me digo socialista. Costará trabajo persuadir de que (contra la lógica de la exclusión) incluir no implica despojar.
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