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domingo, 30 de mayo de 2021

UNA DIFERENCIA CON ALGÚN ANARQUISMO


30 de mayo de 2021


La diferencia que tengo respecto al anarquismo, o algún anarquismo (si anarquismo no es esencialmente anti-estado), es que, según pienso, toda organización popular emergente y sustituta del Estado generaría otro Estado, o cosa parecida, con tendencias y riesgos semejantes, y no necesariamente mejor (aunque posiblemente mejor, y entiendo que la posibilidad como principio baste). 

No veo posible convivencia sin organización ni organización exenta de grados y modos de despotismo. No hay momento ni "arranque limpio".

Por ello, pienso que PARTE de las prevenciones e intervenciones que cabrían hacerse al arranque y vida de esa futura organización popular, pueden emprenderse como reformas del Estado actual (este reformismo no es una posición revolucionaria; pero espero que, aunque no en “método”, lo sea en horizonte).

DOS PARTES

Supongo que la organización popular futura, prefigurada por el anarquista, no sería de las características de este “Estado capitalista burgués” (como suelen llamarlo, no sin razón, aunque el término nos “escame”). 

Al Estado capitalista le caben sus prevenciones y problemáticas específicas.

Y supongo que hay que separar o analizar el problema en al menos dos partes: 

1) el problema del despotismo en toda organización social o popular o civil o estatal, y 

2) el problema del despotismo propio del sistema capitalista.

A la organización futura, prefigurada por el anarquista, le cabrían las prevenciones de 1) y ya no las de 2); en teoría. 

El despotismo no nace y muere con el capitalismo. El capitalismo (considero) es una instrumentación y modalidad despótica, que no funda el despotismo pero que le sirve de "racionalidad" y justificación de un abuso sistemático.

ASAMBLEA y "ESTRES"

La democracia…  Empecé esta nota por un cartel anarquista que decía “No votes, organízate”. A lo que reaccioné pensando “y ¿qué? si me organizo ¿las decisiones de la organización no se tomarán votando?”. 

Pero hay que querer entender: y entiendo que a un anarquismo la democracia le pinta extremadamente participativa, y muy muy poco representativa. 

Sin embargo, cuando una sociedad es de un número y complejidad tan inabarcable, la participación cede ante la necesidad de delegar y representar

...una organización popular empieza por coaligarse con otras mediante líderes o representantes; y a dividir sus asuntos y tareas en comisiones que, cuando exijan especialidad y tiempo completo de los comisionados, harán burocracia; al no abarcar nadie el concierto de lo complejo, la participación directa irá desdibujándose. 

La comprensión de ese concierto de lo complejo y la participación en el todo exigiría hacer la vida en una permanente asamblea, de tiempo completo, vivir todos como asambleístas (pienso). 

Y sí, supongo que eso es el horizonte de un anarquismo; que de ninguna manera rechazo por principio. Mi rechazo culposo a este escenario es secundario y viene, por una parte, de mi temor y pereza de tener que responsabilizarme de pensar la inabarcable complejidad de los asuntos públicos; por otra parte, de mi configuración “individualista” que me hace tener desgana del escenario en que la vida sea una asamblea, desgana de tener que corresponsabilizarse de todo, tomar postura y opinar de todo, dialogar y discutir los asuntos de todos con todos ("debe haber maneras intermedias de corresponsabilizarse" pienso acusado por la culpa).

El “estrés” por la asamblea, por el asambleísmo, es algo que la democracia representativa descarga un poco, y que el “transaccionismo” capitalista promete aliviar otro tanto con su Sistema de Responsabilidad Limitada: “yo ya pagué y me vale madre lo demás”. En mi opinión, este “estrés” por la asamblea, por estar abierto, corresponsable, codependiente y vulnerable ante los demás, el estrés por el “caos” de voces e intenciones, es uno de los más firmes cimientos del estado de cosas actual.

OTRA VEZ, UNA CARACTERIZACIÓN

Para concluir… quiero decir que creo que mi suposición de “no hay convivencia y organización en la que no se establezcan modos y grados de despotismo” no desarma al anarquismo sino que reconoce su razón de ser.  No los acompaño en la idea de la necesaria destrucción del Estado, porque con la precipitación preveo (casi con tedio) un espiral de numerosas destrucciones. 

Me he caracterizado al anarquismo como un anti-despotismo. 

De manera simple, caracterizo como despótica toda relación asimétrica en la que el beneficio o perjuicio de Fulano está en manos de Zutano, sin que el beneficio o perjuicio de Zutano esté en manos de Fulano. Y esto, en toda convivencia y organización ocurre consolidando sistemas de autoridad, hegemonía y abuso.

Mi percepción es que el anarquismo debe ser, primero, una mirada dirigida a hacer transparentes todas las relaciones despóticas, una extendida cultura (contracultura) que reblandezca (y "depure") colectivamente la autoridad y las hegemonías, para exhibir el abuso (personal y sistémico). Las consecuencias en las costumbres, las instituciones, las organizaciones, la economía, la legislación… las habrá pero no las tengo previstas. 

Es mi percepción, y no por hacerla expresa no la considero modesta, no porque hable creo que me la sé, pero esto voy pensando.



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