24 de junio de 2021
Sacaré algún provecho de las riesgosas provocaciones de Andrés Manuel a la clase media, para acabar por pensar dos o tres cosas del tema.
1) ASPIRACIONISMO
Creí innecesario decir que aspiracionismo no significa “tener aspiraciones de vivir mejor”, pero parece que muchos recién se forjan el significado del término o lo han usado siempre en sentido distinto del que conozco.
Aspiracionista, para no ir lejos, es Doña Florinda.
El énfasis, pues, no es "querer vivir mejor”; sino promoverse a un estatus exclusivo (con un agudo y profundo sentido redentorio).
El aspiracionismo puede ser la asimilación no sólo de la idiosincracia, valores y gustos de la “clase superior”, sino también de sus intereses e ideología.
Aunque lo que más destaca en esta asimilación es cierta asunción de la "sub-humanización" o "des-humanización" subyacente a la gradación social, que se expresa en alguna urgencia por deslindarse de clases inferiores y declararse en otra condición o dignidad. Lo destacable es el fondo de clasísmo.
Sólo dos apuntes más:
i) Aspiracionismo hay en todos los estratos sociales.
ii) La noción de aspiracionismo supone adoptar lo que te es impropio o “no te correspondería”. Y eso es muy problemático. Porque ¿cómo y quién juzga lo que corresponde a cada quién, lo que es coherente con tu condición? Y sin embargo lo juzgamos y lo discutimos.
2) LA CLASE MEDIA SUYA DE SÍ
La clase media tendrá sus "propios" intereses, idiosincracia, gustos, narrativa, mentalidad, valores e ideología. Y no necesariamente una, sino que será plural.
Pero supongo también hay constantes. Por ejemplo, la clase media conserva en su narrativa ideas como la de ser "la protagonista de la historia”, el sujeto de las grandes revoluciones liberales y democráticas; o que la constituyen los que verdaderamente pagan impuestos, o los que se deben no a la caridad ni al privilegio, sino a su propio esfuerzo, etc.
Yo, que no soy clase media, me pregunto ¿Cuál puede ser hoy el proyecto histórico o político de la clase media? No lo pregunto esperando decir “ninguno”; pero de verdad, no lo sé.
Con todo, me parece sensato que la clase media quiera a) sentirse segura (estable y no amenazada), y b) tener movilidad social (ascendente).
Y puedo prever que, para tales fines, se debaten entre I) la continuidad o conservadurismo y II) alguna socialdemocracia o reformismo “progresista”. Desconozco la proporción.
3) NO HAY CLASES SOCIALES, TODO ES CUESTIÓN DE MENTALIDAD.
En las clases media y alta es extendida y aceptada una idea que niega la existencia de las clases sociales como una determinación estructural y responsabilidad pública.
Nos sonará familiar esto: la diferencia social es diferencia de “mentalidad”. Según esta idea, propiamente NO HAY CLASES, TODO ES MENTALIDAD. Si tienes la mentalidad, no hay límites de clase. La clase es un límite que te impones con tu mentalidad. La exclusión es un problema de determinación individual, de autodeterminación, y jamás es social o estructural.
Esta idea facilita la aceptación en toda la escala social de la ideología adecuada a las clases “acomodadas”.
En mi opinión de gente pobre, esa es una ideología que niega serlo, y que finge desenmascarar desde la objetividad a todos los discursos que “pretexten” determinaciones estructurales, mostrándolos como ideologías facciosas de los que ya eligieron fracasar, excusarse en muros y creer que hay clases.
*
Y hasta aquí dejo el punto, y lo seguido será aparte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario