28 de marzo de 2022
No deja de asombrarme que nos sea comprensible, aceptable, ordinario, sin importancia o señalamiento de responsabilidad, que alguien nazca, viva y muera en la miseria; habiendo trabajado o sin haber encontrar ocupación que revierta su condición. Ahí está la gente tirada en las banquetas, que no sirve ni para las labores más simples; pues esos trabajos no valen lo que cuesta comida, familia y vivienda. Les toca calle. Es socialmente aceptable que una persona viva sin esperanza.
Pero si hacemos el ejercicio de imaginar la expropiación de “medios de producción”, la mengua de algunas fortunas, nos recorre una angustia intensa. Es impensable. Al margen de que creamos (o no) que la socialización y burocratización nos conducirá a la ruina social (a la pobreza de todos); LA PENA Y SOLIDARIDAD QUE SENTIMOS POR ALGUIEN QUE ES DESPOJADO DE TANTO, ME CONTRASTA CON LA RESIGNACIÓN DE PRESENCIAR LA MISERIA y carencia de todo.
Y no sé si la diferencia se explique en la simple creencia de que el propierario capitalista merece su propiedad, y el miserable su miseria. No sé si la tesis y supuesto de que la propiedad es “fruto del trabajo” (y luego “fruto del talento”) baste para justificar y hacer del todo comprensible la abundancia de uno y aceptable la miseria de otro.
ME PARECE QUE EN ESTA ANGUSTIA POR EL DESPOJO DE UNO Y LA ACEPTACIÓN DE LA MISERIA DE OTRO ESTÁ EN JUEGO ALGO MÁS PRIMITIVO en nosotros; algo que ha estado en juego en todos los estadios históricos de nuestra estructuración social despótica; ESA LEALTAD Y SOLIDARIDAD HACIA EL PODER.
Sin agotar las conjeturas posibles o pertinentes al respecto, quisiera apuntar por último que, puestos es una "cosmovisión" individualista, LAS DETERMINACIONES IMPERSONALES O "ESTRUCTURALES" NO CONTRAEN UNA RESPONSABILIDAD ÉTICA. ¿Al miserable quién le negó el trabajo, si nadie está obligado a participarle del trabajo? o ¿quién le negó una utilidad suficiente por su trabajo, si eso lo determina el mercado? Nadie, personalmente, le ha negado nada. Tener trabajo o negocio, tener la utilidad suficiente, cuanto no depende de uno mismo, no depende de nadie. Es el mercado, es una determinación impersonal, estructural, "la realidad" misma. En cambio, creemos que la fortuna depende sólo de la acción del afortunado; y esta tiene un fuerte sentido ético: el mérito que todos reconocemos.
Nada concluyo. Sólo me asombro de que la noción de "expropiación" nos parezca mucho más brutal e impensable que la miseria sin término.

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