3 de abril de 2024
Un "elefante en la habitación" es algo obvio que, sin acuerdo, parece pactado soslayar aunque condiciona o distorsiona todas las interacciones dentro de la habitación.
El poder y la jerarquía son de esos elefantes cuya distorsion en la comunicación se obvia haciendo pasar por racional, unívoco y verdadero aquello que al poder y la jerarquía acomoda.
A veces me veo inmerso en el circo y busco intercambiar miradas de "el rey va desnudo". Hay realidades que se sostienen de ese fenómeno de obviar elefantes, y que desearía fuesen insostenibles. Desearía que, de frente a los ojos del común, y como quien dice "¿Qué paso? entre gitanos no nos leemos la mano" o "¿Qué pasó? perro no come perro", sobrara decir (obviásemos ya) que "chale" o "no mames".
Eso sería un anarquismo.

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