23 de junio de 2024
- CONTRACTUALIDAD MERCANTIL Y RESPONSABILIDAD
¿Cómo llegamos a persuadirnos de que “nos valemos de nosotros mismos” si somos tan codependientes? ¿de qué se hace nuestra ilusión de “independencia” (si materialmente no lo somos)?
Toda deuda se salda con dinero, toda dependencia y responsabilidad se salda con dinero. El dinero es todo laso y, a su vez, corta todo laso.
La primera irresponsabilidad e independencia la elaboramos con la institución del dinero.
Nos experimentamos como un balance saldado o saldable. El instrumento del dinero opera sobre nosotros una suerte de delimitación moral y jurídica, en los términos de una balanza comercial.
Fuera de la contractualidad mercantil nada más debemos ni esperamos. Y sólo esperamos lo que merecemos, y merecemos o podemos tanto como dinero dispongamos. Esta es nuestra primera y más arraigada convicción ética y jurídica.
- EL DINERO O LA ASAMBLEA
Para pensar la economía, me parece siempre adecuado empezar por un esquema sin dinero; considerar sólo al TRABAJO y al CONSUMO como nociones de acceso al tema.
Habiendo puesto ya la vista sobre el trabajo-consumo, podemos luego preguntarnos por la función del dinero. Y digamos que “EL DINERO ES UN INSTRUMENTO PARA ORGANIZAR EL TRABAJO Y EL CONSUMO", aunque esta afirmación puede no ser exhaustiva.
Ahora, si introducimos en el modelo a las personas, se abren dos direcciones: 1) considerar a las personas como “consumidores y trabajadores”; y 2) considerar al trabajo y al consumo como asuntos “personales”, es decir, como asuntos ético-políticos.
Aquí observo lo que me parece más importante: que estamos más dispuestos a pensar a las personas como meros consumidores y trabajadores, que a pensar a los actos económicos en su dimensión ética-política. ¿Cómo ocurre esto?
(...) nuestra resistencia a admitir el carácter ético-político de nuestro comportamiento económico supone una intensa repugnancia por la ASAMBLEA (a la implicación ética y política con una comunidad)...
Sin dinero, la organización del trabajo y el consumo se nos presenta o 1) como un acto despótico del "patriarca" que dice quién hace qué y recibe qué; o 2) como un infinito acto multitudinario, caótico, azaroso de riña y discusión: una asamblea.
El DINERO nos libra de ASAMBLEAS y nos esconde el rostro del PATRIARCA. Nos permite SENITRNOS “PROPIOS” aún en situación de apremio y miseria. Creo que en eso está la fuerza que nos contiene estrictamente en los límites de la racionalidad del dinero, por más brutales que sean las consecuencias de esta racionalidad.
Porque el despotismo (patriarcal) sigue vigente en el poder del dinero (que nos hace bailar como perros), y el caos, el azar y la lucha infinita de la asamblea sigue viva en la guerra del mercado... Pero de otro modo; de un modo que, POR MÁS IMPERSONAL, nos suscita MENOS ANSIEDAD... Me parece... debo precisarlo.
La profunda disyuntiva “o el dinero o la asamblea” es cierta y es falsa. Espero explicarme cómo, pero luego.
- CODEPENDENCIA E IRRESPONSABILIDAD
Autarquía.
La mayoría piensa que un socialista aspira a que el Estado le de todo, que un socialista no aspira a “valerse por sí mismo”, que es como un eterno niño en busca de un Estado paternal, y que su sentido de dignidad es un complejo de víctima.
Sean o no empleadores o inversionistas, los anti-socialistas honran la actitud contraria, actitud en que la persona se impone no valerse de nada o nadie sino de sí misma. Esta actitud, se entiende, hace la diferencia entre acabar por necesitar o no del Estado (esperar o no, pedir o no). Pues, “el que quiere puede” (Disney) y “la cosa es buscarle” (Indio).
Y en esto no nos hemos entendido.
(...)
Codependencia.
De frente al problema, yo creo que los términos de un “valerse por sí mismo” está en función de las instituciones o los instrumentos que marcan los límites de la corresponsabilidad y la independencia, dirimiendo la fundamental codependencia material.
A mi me parece que las actuales instituciones e instrumentos determinan QUE LA “CORRESPONSABILIDAD” SEA MENOR QUE LA "CODEPENDENCIA" (MATERIAL). SOMOS MUCHO MÁS CODEPENDIENTES QUE CORRESPONSABLES. De modo que, una vez saldadas las “responsabilidades” instrumentadas, quedamos en una “independencia” irresponsable que acepta y justifica la exclusión, la asimetría o injusticia.
Personalmente, creo que podemos ser independientes (valernos de nosotros mismos) en otros márgenes de responsabilidad, mediante la redefinición de instituciones e instrumentos. Por eso, aunque no viviré para ver un mundo socialista, hoy me digo socialista. Costará trabajo persuadir de que (contra la lógica de la exclusión) INCLUIR NO IMPLICA DESPOJAR.
- SIGNIFICADO DE LAS CONTRIBUCIONES
Hay varias formas de entender las contribuciones o los impuestos. Me interesa apuntar tres.
En una, el Estado es una entidad económica cualquiera, un prestador de servicios, un intendente del espacio público, y un empleado. La razón de ser del Estado es la prestación de servicios, y la contribución es un pago por estos. Esta idea le encanta a las personas que "me caen mal".
En otra, el contribuyente concede al Estado un carácter "no meramente mercantil". le reconoce la función política de garantizar derechos aunque "en la medida de las posibilidades" (en la medida que la recaudación lo permita). Los impuestos son "coperacha" solidaria.
En la tercera, el impuesto es un mecanismo de r e d i s t r i b u c i ó n de la riqueza s o c i a l m e n t e p r o d u c i d a. Esta idea supone reconocer que los instrumentos que organizan la economía (el dinero, el mercado, las leyes laborales y de sociedades, etc) son políticamente "imperfectos". El sistema (económico) requiere la acumulación y la competencia (excluyente), la iniquidad, pero no soporta (políticamente) tanta. Con la redistribución se libera parte de la tensión que permite al capitalismo ir a flote.

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