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jueves, 7 de octubre de 2021

SOCIALISMO Y DEMOCRACIA


6 de octubre de 2021

 Con ánimo de comprender, concedamos algún sentido y base por igual a las dos afirmaciones:

a) El socialismo es compatible con la democracia.

b) El socialismo es incompatible con la democracia.

En ánimo de comprender, comparto 5 consideraciones.

*

1. DEBATE SOBRE DERECHOS FUNDAMENTALES

En una primera consideración, diría que si una mayoría determinara una transición política hacia un socialismo, como pudo suceder en el Chile de 1970, esa transición es democrática. El socialismo no es nunca por definición antidemocrático. 

Comprendo, sin embargo, que una transición socialista, aunque democrática, pasará quizá irremediablemente por “autoritaria” para un sector menos o más amplio. 

De hecho, con base en cualquier conflicto de intereses, un estado democrático puede parecer o resultar autoritario: una reforma laboral o del régimen de pensiones puede resultar autoritaria, una reforma tributaria, la contratación de deuda pública, etc. también. Con el visto bueno de alguna mayoría en cámaras de representantes, muchas acciones pueden lucir como abusos “autoritarios”  para algunos sectores sociales.

Pero podemos pensar también que el “autoritarismo” democrático no es sólo “relativo”; y podemos pensar que es factible que, por vía democrática, una mayoría “objetivamente abuse” de una minoría o de individuos aislados. Suponiendo que ese posible abuso no es correcto, consideramos que algún límite debe tener la voluntad mayoritaria. ¿Cuáles son esos límites? Históricamente, se han ideado, empujado y establecido algunos derechos que asumimos no violentables por una voluntad mayoritaria o su representación (el Estado democrático).

El primer conflicto conceptual fuerte de una transición socialista, supongo, será ese debate de los límites jurídicos. Un socialismo no extingue el derecho de propiedad privada; pero, sin duda, lo acota en algunos modos y diverso grado. Por otra parte, las regulaciones económicas afectan las posibilidades que algunos comprenden como posibilidades propias, y estos no podrán percibir la regulación sino como límites a su libertad. 

El derecho a la propiedad privada (! ilimitada ¡) se ha arraigado en la conciencia colectiva como una de estos derechos no “violentables”.Y, aunque también está colocado (con menor fuerza) en la conciencia colectiva un principio que prevé una prioridad del interés público o mayoritario sobre el individual; es previsible que los afectados en su propiedad o su poder-libertad se declararán siempre vulnerados en sus derechos fundamentales.

Un socialismo puede ser democrático, pero los afectados (en su situación y expectativa) lo declararán siempre autoritario, violador de garantías individuales. Y, por ello, siempre le llamarán dictadura.

Este es una primer consideración.

2 LA INDUCCIÓN Y EL CONTEXTO

Como segunda consideración, se me ocurre hablar del popular argumento “inductivo”, por el que consideramos antidemocrático al socialismo porque la mayoría de las transiciones socialistas se nos presentan derivando en sistemas más o menos despóticos o totalitarios.

Los razonamientos inductivos, aunque muy útiles e inevitables (como prejuicios), aunque finjan ser “razón” no la “dan” (no aclaran ni dan base solida). Si todos los socialismo fuesen ‘de hecho’ no-democráticos, eso no explica y sostiene que el socialismo sea necesariamente (sustancialmente) antidemocrático. 

Por tradición antigua, llamamos “sustancial” a aquello que es necesario para que una cosa sea considerada tal cosa: una silla puede tener forro o no tener forro, y no por ello deja de ser silla, pero necesita tener respaldo, porque si no tiene respaldo no es silla, sino “banco”. En cambio, a lo que no es necesario, pero que es una característica en la cosa, le llamamos “accidental”, como el forro es a la silla. ¿Es la no-democracia al Socialismo como es el forro a la silla, un accidente?

Desde esta consideración… ¿En qué parte de las nociones más generales del Socialismo se implica o se hace expresa la necesidad de acabar con la democracia? Habría que ubicar esos puntos.

Suponiendo que no los encontráramos, aun podemos preguntar, por una parte, (I) cuáles son las razones “accidentales” o “contextuales” que hacen de las transiciones socialistas regímenes en tensión con las “libertades” democráticas pero, por otra parte, (II) cuáles son los rasgos “sustanciales” del socialismo que, frente al contexto “accidental”, explican tales tensiones.

Es una propuesta de análisis. Y es cuestionable. Es decir, podemos preguntarnos 1) si los contextos son "tan" no-sustanciales; o 2) si eso que juzgamos “contextual” es verdaderamente “tan” accidental o contingente.

Al final, quiero decir que no debería ser tan fácil decir que el socialismo es antidemocrático; pero también que los sociali-fílicos no debemos descargarnos de pensar las determinaciones “contextuales” que han hecho de las realizaciones del socialismo tensos controles, en conflicto o con libertades democráticas o con lo que se finge y percibe como “libertad”.

3 EL BUROCRATISMO

Cómo tercer consideración…  me interesa pensar la objeción sobre el “burocratismo” de los regímenes socialistas. 

De manera rápida, diré que al burocratismo se le señalan dos aspectos: 1) la ineficiencia, y 2) el de ser una dinámica despótica. 

De 1), diré que se suele contraponer, a la ineficiencia burocrática, la “eficiencia” resultante del afán de lucro de la sociedad de mercado. Y bueno… eso de que es “eficiente” la sociedad de mercado habría que analizarlo. ¿Qué significa esa “eficiencia”? Con esta pregunta, sólo quiero decir que el problema es más amplio, y apresurando la etiqueta o la receta ni siquiera lo estamos pensando.

De 2), diré que… las burocracias son círculos cerrados, de complicidades, de pertenencia y lealtad alineadas por cooptación; sistemas verticales. Y, de nuevo, diré que la verticalidad, la cooptación, el elitismo… no son un producto del socialismo. Nuevamente, el asunto es o más amplio o profundo. Y con la etiqueta o la receta no lo estamos pensando.

4 LA MATRIX

Como cuarta consideración… deseo apuntar un aspecto que influye en el carácter autoritario de las “izquierdas” en general y del socialismo: es la tesis de que la mayoría es “inconsciente” porque el sistema de dominación determina y controla las conciencias; de modo que la transformación la emprenderán (como en Matrix) unos pocos "despiertos". 

La transformación de las conciencias, que es liberación, es el método y el fin de la revolución. Cómo método, requiere no sólo la difusión y educación en la nueva inteligencia, sino tomar el control del Sistema para desde ahí propiciarla (¿controlarla?) y dar "sustentabilidad" democrática al sistema. 

Una vez transformadas las conciencias, liberadas, y en sintonía con el sistema liberador, este dejará de parecer “controlador”, impostado, antidemocrático. 

Relación entre “conciencias” y "sistema de dominación"… hay. 

Hay. Pero en todo lo demás hay que tener cautela. ¿Cuáles son los criterios para distinguir el sueño de la vigilia, o la conciencia dominada de la libre? ¿Es válida o inválida la voluntad de un "dormido"? ¿Cuál es la diferencia entre justicia, orden y sistema de dominación? ¿Qué es la libertad? ¡y muchas preguntas que caben!

Personalmente, desde hace un tiempo trillo y reitero la tesis de que el despotismo (principio del “sistema de dominación”) es un estructurador social ineludible pero que puede atenuarse. En este sentido, no exento a los movimientos de “izquierda” de tendencias y prácticas despóticas. Evitando en lo posible el dogmatismo y el pleno escepticismo; tomo partido y me pronuncio por lo que tiene, no sólo métodos, sino consecuencias menos verticales.

5 LIBERTAD Y CLASES SOCIALES

Como quinta (y última) consideración… diré que pensaba eludir aquella frase de “La dictadura del Proletariado”, porque asumía que es un recurso literario para contraponer socialismo y comunismo respecto a los regímenes despóticos, democráticos o fascistas, que representan los intereses de minorías o élites. El proletariado son “los más”; y eso habría de ser democracia. Punto. 

Pero, vine a pensar desde otro ángulo el significado de esa  “dictadura del proletariado”: no desde la perspectiva de los intereses de una "mayoría", sino desde la perspectiva del hecho de que existan las "clases sociales". 

Quisiera apuntar la necesidad de pensar las relaciones entre “libertad” y “clase sociales” (desigualdad). 1) "si hay 'libertad' se consolidarán clases sociales”; pero 2) "si hay clases sociales no hay 'libertad', la libertad es estructuralmente restringida".  

Hay que pensar la libertad en sus distintas acepciones, y la relación entre la libertad, la consolidación de las "clases" y la restricción estructural (exclusión) que representan las clases.

Pero hasta aquí el punto. Y lo seguido es aparte...




miércoles, 29 de septiembre de 2021

CELAC, INDIVIDUO Y DEMOCRACIA.

 19 de septiembre de 2021


La reunión de la CELAC ha sido una cosa muy interesante. Son interesantes incluso los atolladeros históricos del debate.

*     *     *

Tratar con una representación política, en una reunión de pares, es asumir su validez o legitimidad.

Y en lo inmediato, se nos ocurre pensar que esa legitimidad es o debiera ser la de el voto universal de los habitantes del territorio, la de una probada democracia representativa, la de la libre asociación política y expresión, la del orden constitucional, y el respeto de los todavía recientes derechos humanos.

Hay mucho que considerar al respecto.

1

Primero, sin juzgar que es malo o bueno, hay que decir que esta concepción supone la imposición de un proyecto civilizatorio. 

Luego diría que, aunque hemos hablado de “civilización” por decenas de siglos, este parámetro liberal de civilización, aún reciente, se nos ocurre hoy como “lo único” civilizado. 

Conviene, al menos, ser conscientes de que (con la mera opinión) estamos empujando un proyecto civilizatorio como quién empuja la fe de un dios verdadero. Eso es mucho como para no hacerlo con algún grado de análisis, autocrítica y tiento.

Hay problemas.

2

Se me ocurre que un problema de fondo es la noción o concepto de “individuo”. 

Diría que los “individuos” no nacen, sino que es una posibilidad y construcción ideológica (y colectiva) de los “sujetos”, y que aun dentro de esta concepción hay variaciones. 

Por ejemplo, los “sujetos masificados” podemos jurar ser “individuos”, por lo que no entiendo bien cual es el criterio y valor del “ser individuo”. Es problemático, no es tan simple.

También… si le preguntamos a un “fanático” religioso si percibe “impropiedad” o “renuncia a su individualidad” en su fe radical, seguramente nos dirá que no, y que en esa voluntad, que en esa fe, experimenta la más íntima expresión y confirmación de su ser. Convénzanle de que está “fuera de sí”, alienado. ¿La fe no se experimenta como una opción "individual"? ¿Qué significa el individuo? 

3

Alienación, trascendencia. No puede modificarse la noción del individuo sin modificarse los modos de hallarnos en comunidad y de figurarnos alguna “trascendencia”. Pero no entro al tema de la trascendencia: estoy chupando tranquilo.

4

Supongo que el criterio o sentido de “individuo”, como “cosa no divisible”, es más bien “cosa cuya esencia no es ser parte de otra”, es decir, cosa que no es medio o instrumento o función de otra cosa, cosa que es un “fin en sí mismo”, y que vale por sí mismo.

Pero, si no es el solipsismo, tenemos que hablarlo.

5

¿Qué concepción de individuo o ciudadano o persona supone la democracia, o… debe importar eso? 

A veces pareciera que en democracia no se vale, por ser “antidemocrático”, suponer o proponer “una forma” de persona. Y, a veces, pareciera que la democracia requiere una forma de persona.

A veces parece que debe importar a la democracia la forma de ser de las personas, a veces parece que el asunto de la “forma de ser” debe ser un tema ajeno a la lucha democrática.

A veces pensamos que, si no hay forma propuesta, el individuo encontrará su auténtica y mejor forma y la democracia su mejor expresión. Y, a veces, parece que ese “dejar en libertad” es, además de imposible, un autoengaño o una facciosa tomada de pelo.

Hay una lucha por decidir ello. Los movimientos políticos de “derecha” y de “izquierda” se acusan.

6

Cuando lo requiere, la derecha dice como debe ser la persona; y cuando necesita, lo juzga adoctrinante, autoritario y antidemocrático.

La derecha lleva una ventaja en este debate: los hijos de esclavos nunca nacieron libertarios o revolucionarios, los hijos de esclavos tienden a pensar y comportarse como esclavos. El despotismos es un estructurador social que, como un ADN, es capaz de reproducir y conservar la forma social. El despotismos es imperceptible y se funde a la naturaleza (moral) del mundo. 

Todos los movimientos de “izquierda” (incluida la revolución liberal -”burguesa”- que dio firme base al capitalismo) han requerido hablar por los que se mantienen callados, o pelear por los que no lo hacen: han sido movimientos minoritarios. Y, por muchos periodos, sin apoyo social.

Una de las necesidades de los movimientos de izquierdas ha sido la de modificar (“liberar”) las conciencias, como medio y fin de sus transformaciones.

En este carácter minoritario y vocación doctrinaria, la “izquierda” siempre será susceptible de ser denunciada como populista (cuando se extiende), o como antidemocrática y autoritaria (cuando empuja en medio de la indiferencia).

Hay problemas.

Créditos de la imagen a quien correspondan.


INDEPENDENCIA SIN JUSTICIA, NOTAS POR LOS 500/200

16 de septiembre de 2021

Otra nota (cuarta) por los 500/200

La independencia política representó poco más que la autonomía de la oligarquía novohispana frente a la administración imperial. La revolución más radical no fue la triunfante. 

De las nuevas ideas, se tomaron con reticencias aquellas que legitimaron la nueva forma política, una nueva distribución del poder que permitiera un amplio pacto entre las oligarquías regionales, otros poderes fácticos  y sectores intermedios. 

DE LA INDEPENDENCIA NOS RESULTA "APENAS" UNA REPÚBLICA, ahora centralizada, ahora federada. 

La imagen de una república emergente nos induce a equívocos: 

1) la imagen republicana nos induce imaginar que de pronto todos fueron iguales y podían ser electos o ser representados en sus intereses; 

2) la imagen de la emancipación del imperio nos induce a pensar que cesó la exclusión y explotación de los locales. 

Ni lo primero ni lo segundo. 

La independencia, como meta de la guerra o revolución de 1810, fue un medio para múltiples fines y voluntades, incluso enfrentadas. 

Y la justicia social (noción en formación histórica) no acompaño a la independencia política. No fue la "patria" para todos.

*

Me habría gustado ver un zapatismo (concepción agraria de justicia social) inserto 100 años atrás en aquella guerra de la Nueva España por su independencia. Sin embargo, cuando el zapatismo fue factible, el mundo ya era industrial.




UNIDAD MEXICANA Y PRINCIPIO NARRATIVO, NOTAS POR LOS 500/200

 14 de septiembre de 2021


Otras notas (recicladas) por los 500/200 

1. Unidad mexicana.

México, su concepto o unidad, es un desarrollo del proyecto económico, administrativo y político de la Nueva España.

Lo que perdieron los defensores de Tenochtitlan y lo que instauró el capitán Cortes sobre la ruina fueron por siempre cosas distintas.

El proyecto novohispano condujo a decenas de sociedades, no sólo a reconocerse bajo una autoridad y unidad política, sino a asimilarse en la unidad cultural cristiana, a articularse en una nueva economía, y a fundirse en una nueva configuración social

El proyecto económico, administrativo y político novohispano inventó las fronteras y el territorio mexicano.

2 Alma de México.

La cosa México, pues, tiene origen en ese proyecto económico, administrativo y político que fue la Nueva España... tiene su origen en una empresa de despojo, extracción y explotación económicas, de hegemonía e intolerancia cultural, de dominación y segregación étnica. Ese es un rasgo profundo del “alma” de México que conviene nunca ser obviado.

3 Morbo por la conquista.

Asumimos que en todo pueblo, cultura o civilización hay formas de violencia visibles e invisibles (o estructurales). La violencia y el abuso no nacen y vienen de Europa. 

Pero, sin discutir cuál cultura fue más violenta según sus distintas maneras; la violencia mesoamericana no parece ya alcanzarnos. Hubo violencia mesoamericana, sin duda; pero fue relegada y desdibujada por la forma novohispana. Esta, en cambio, mucho explica y es continua con la violencia estructural mexicana del XIX, del XX y aún del XXI. 

Es válido (considero) que al pensar nuestras formas de violencia nos remontemos a la instalación novohispana como "principio narrativo" y explicativo; y no a las guerras y sometimientos entre los grupos mesoamericanos. 

Importa pensar la violencia estructural novohispana, no por puro morbo, sino porque es el extremo sur de la aguja que da norte a "otra" lectura y voluntad histórica.

*

Hasta aquí el punto, y lo seguido es aparte.



ANCESTROS, NOTAS POR LOS 500/200



 10 de septiembre de 2021

Otras notas sueltas por los 500/200

I

De cuantos grupos humanos cayeron dentro del crisol de lo mexicano, fundiéndose parcialmente o perdiéndose; los mexicas y nahuas fueron sólo parte. Además de los grupos que permanecen; u otros que se disolvieron quedando alguna memoria; habrá grupos de los que ni referencia queda.

La inmensa mayoría, considérense mestizos o no, desconocemos cuales y cuántas lenguas e identidades se abrirían si el tiempo reversara y el tronco retoñara las ramas caídas. 

II

Debo decir que, en mi opinión (problemática), tener noción de los ancestros importa y no importa, sirve y no sirve, vale y no. Hay a quienes de algo vale tener noción, algo le dice o significa; y hay a quienes les es irrelevante. Frente a cada alternativa o postura se pueden alegar cosas favorables y adversas. Personalmente, no encuentro un criterio firme para juzgar si una u otra alternativa puede ser necesaria o mejor, o si es irrelevante.

El tema debe pensarse de manera no precipitada (o dogmática, pues hay que reconocer que el "desarraigo" es públicamente mal visto). Convendría hacer algún análisis de modos y funciones del arraigo...

III

La noción o idea que de los “ancestros” tengamos, es muy convencional y pide poco o ningún rigor. 

Me supongo que la manera “natural” o “lógica” de figurarnos a los ancestros es figurándonos un grupo o sociedad ancestral simple. Es decir, hay una “tendencia” o necesidad de figurar a los ancestros como “unidad” y no multiplicidad. 

No me imagino a una tribu nómada construyéndose una noción de ancestros llena de alteridades. 

Creo que LA NOCIÓN DE ANCESTROS CONLLEVA LA IDEA DE SER LOS MISMOS, Y QUE ESO MISMOS HAN DE SER UNA UNIDAD, NO UNA MÚLTIPLICIDAD. PENSAR Y SENTIR QUE LOS ANCESTROS SON “OTROS” Y MÚLTIPLES PARECE "ARTIFICIAL" Y TENSO, aunque eso sea verdadero.

Y, sin embargo, es la tensión que, en la construcción de nuestro arraigo (como gran grupo o comunidad), conviene resolver. 

*

Hasta aquí dejo el punto, y lo seguido será aparte.

Créditos de la imagen a quien correspondan.



domingo, 5 de septiembre de 2021

IUSNATURALISMO Y EMPATÍA

 5 de septiembre de 2021


I.- Por una parte

No me considero iusnaturalista. No creo en una naturaleza o divinidad que inocule dignidades y derechos en las personas.

Comprendo que el discurso iusnaturalista facilita el establecimiento del derecho como dogma y costumbre. Y con esto asegura estabilidad y fuerza pública. 

El asunto me recuerda el tratamiento que en la educación básica se hace de tantos temas que son problemas con temibles encrucijadas, y frente a los cuales se opta por ofrecer un tratamiento simplificado y desdentado, que promueva las actitudes favorables al orden, y que establezcan una convención pública, a modo de racionalidad, que opere como criterio de censura. Hay puertas que preferimos mantener bloqueadas. 

Como “viejo agrio” que soy, me intolero a veces con el optimismo iuspositivista: "No hay límite sino el de la voluntad y la fuerza. Todo orden es cálculo y equilibrios de poder. Las personas no somos libres o iguales por naturaleza; por naturaleza no tenemos derechos ni hay justicia. No hay dignidad sustantiva o inherente de las personas”; etc. Pues tengo la impresión de que la convicción iusnaturalista inhibe el pensar a fondo muchos problemas éticos, sociales, políticos y económicos, además de que cierra los ojos a la radical toma de alternativas, a la responsabilidad de tomar auténticamente partido. Tengo la impresión de que el iusnaturalismo puede trabajar de igual manera para la consolidar los avances “emancipatorios” que para contenerlos y postergarlos.

II.- Por otra parte

Y no obstante… si no concibo una dignidad y derechos inherentes, sí concibo un "pathos" que siempre nos precede (y es en ese sentido “sustantivo”) y que es la base de toda posible empatía. Creo en un “pathos” que expresa y valora, que es comunicativo y potencialmente persuasivo. 

Mi creencia en ese "pathos precedente, comunicativo y persuasivo" es lo más cercano que tengo a la creencia de una "naturaleza" inherente que sea base jurídica. Eso de la “dignidad” no lo entiendo; pero el “pathos”, como principio comunicativo, empático y persuasivo, creo que sí.

Su expresividad y su persuasividad, no obstante, no dictan lo que es “derecho”. Eso se ha resuelto culturalmente, y hemos de discutirlo y decidirlo nosotros en la pretensión de “interpretar” correctamente el oráculo.

Me importa decir que reconozco a la empatía como base o fuente de “derecho”, pero como fuente parcial y alternativa a otras, como la fuerza o la costumbre. Cada una tiene su modo de “primacía”, y permanecen vigentes, no se cierran como alternativas.

La empatía es una radical alternativa, una opción que nunca se toma de una vez por todas. La alternativa nunca es clausurada por completo. 

...eso voy pensando.

Muertos tras la batalla de Zacatecas.


sábado, 4 de septiembre de 2021

ARTÍCULO 2°

3 de septiembre de 2021


Retomo la vieja publicación para colocar el que, en mi ejercicio de imaginación, sería mi artículo segundo:

Artículo 2° 

Todo ser humano MERECE, de nacimiento, no ser excluido social y económicamente, ni ser determinado para el servicio y preservación de una estructura social despótica abusiva.

Toda persona merece, de nacimiento, ser incluida social y económicamente no para el servicio y preservación de una estructura social despótica abusiva.


25 de mayo de 2019

Todos deberíamos, alguna vez, jugar el juego de escribir una Constitución. El primer artículo de la mía, antes que falsear la condición humana afirmando cosas como que las personas NACEN libres y con derechos, diría:

Artículo 1°

La ley QUIERE SER la inteligente consecuencia de la empatía.


Comentario y respuesta:

-Me pregunto, si una versión moderada del anarquismo aceptaría una constitución, parece un contrasentido, jeje

- buena observación... ese Artículo 2° es una declaratoria de Anarquismo Constitucional. jajaja.... Al menos en esa pretendida versión "suave", en que comprendo al Anarquismo como un "anti-despotismo", y al despotismo como cierto estructurador social inevitable, pero que puede ser advertido, debilitado o minimizado.

jueves, 2 de septiembre de 2021

AFGANISTÁN

 

28 de agosto de 2021

1

Lo que se me ocurre decir a propósito de las noticias de Afganistán, es que el individuo, la libertad o la democracia no son valores tan evidentes, axiomáticos o universales como los suponemos. 

2

Generalmente pensamos que las preguntas tiene una respuesta correcta. Pero si la naturaleza o condición humana fuese una pregunta, habría que dudar de que la respuesta cultural a la condición humana sea una, la que nos figuramos ser la nuestra. 

Ahora, no pensemos la condición humana como pregunta, sino como caída. Si la existencia o condición humana es una caída, hay múltiples modos de caer, de dilatarse, de agarrarse de algo, formas de hacer sentido, de sustentarse, de distraerse de la caída, estilos de caer. 

Con culpa, narcisismo, solidaridad, avidez de novedades, hedonismo, crueldad, caridad, risa loca, identidad, orgullo, fanatismo, liviandad, abnegación, fe, vanidad, esperanza, etc.; de un modo u otro nos entretenemos o agarramos.

Es difícil esperar que alguien se suelte y renuncie a su forma.

3

El juicio de la “comunidad internacional” es un elemento de la gobernabilidad de casi todos los países. Todas las facciones inconformes, minoritarias o mayoritarias, buscan la condena internacional hacia sus rivales, o el bloqueo económico, o el aprovisionamiento de armas, o la intervención armada.

Lo conveniente es que los balances lleguen a ser una sustancia (interna) de las sociedades, y no un accidente dependiente del exterior.

4

Suelo ser partidario de que las sociedades resuelvan con su sangre, sus “mártires”, su memoria, palabra, discusión y narrativas sus propios procesos políticos, sociales y culturales. 

Sin embargo, si no somos indolentes o indiferentes... ¿Cuál es el criterio y límite?

Si un pueblo practicara el sacrificio humano ritual, hoy como antes ¿”seguimos” autorizándonos para sentenciar una civilización y cultura? Si por “usos y costumbres”, sea en México o en Afganistán, se comete lo que juzgamos injusto, ¿nuestra sociedad tiene derecho u obligación de condenar o intervenir?

¿Somos el patrón de lo tolerable y lo intolerable? ¿Nosotros sí y otros no? ¿Cuál es el criterio?

Y, sin embargo, no podemos no juzgar y expresar nuestra posición.

5

Yo desearía que en el mundo árabe, no por obra del pop mundial,  el discurso público y las bases de la legitimidad del poder público se alejaran del orden teológico.

¿Por qué? no estoy seguro. Quizá, por principio, por miedo. Pero la fe de los monoteístas no es mi único miedo.



viernes, 27 de agosto de 2021

LOS HORÓSCOPOS Y EL MERCADO

 20 de agosto de 2021


Respecto a las maneras posibles de organizar una economía, razonablemente pensamos los extremos del libre mercado y la planificación central. Y luego los planteamientos mixtos. 

No voy a hablar de los problemas de la planificación central. Porque no veo (desafortunadamente) en el país tantas almas socialistas como para preocuparme aquí por pensar sus problemas y alternativas.

Hablo del libre mercado y el capitalismo, porque en esto estamos, con toda paciencia, docilidad o convicción. 

Independientemente de otros reproches a la economía de mercado y capitalismo; aquí y allá encontramos cuatro aspectos de la economía que definen de manera importante su comportamiento, y cuyo tratamiento en una economía de mercado me genera desconfianza: 

LA ESCASEZ, LA DEUDA (CRÉDITO), LA INCERTIDUMBRE Y ESPECULACIÓN. 

Estos fenómenos explican instituciones como las bolsas de valores, la banca o el sistema financiero internacional, etc. Estas instituciones, nos determinan o gobiernan, sin entenderlas ni juzgarlas como si se tratara de horóscopos.

No debe dejarnos de sorprender que un ajuste de números en ese universo puede ocasionar que, de un día para otro tus deudas se tripliquen, la industria en que laboras cierre, que tus clientes ya no puedan comprar tus servicios, o que trabajando lo mismo tengas la mitad de tu capacidad de consumo. La economía se detiene.

¿Qué paso de un día para otro? De un día para otro todo es igual, y podría ser mejor, pero un ajuste numérico en ese universo determina que es peor, que lo que era ayer ya es inviable. ¿Cómo se relaciona ese ajuste numérico con la realidad? ¿Es un fatalidad, no hay posible alternativa?


Respuesta a un comentario:

Saludos. Gracias por leer y comentar.

El comentario iba, no en un sentido opuesto, sino complementario al tuyo (entiendo que pones a consideración una solución individual: trabajo y educación continuos para insertarse en un entorno económico competitivo y cambiante). Luego de publicar mi comentario de arriba, borré el parrafito final, donde concluía “no toda la cosa es buscarle” (y enfatizo: no todo, no sólo). Lo borré porque en el parrafito había un salto en ideas y no funcionaba bien como conclusión. Pero iba en ese sentido, no opuesto, sino complementario.

Habitualmente, aceptamos las dinámicas y procesos económicos como aceptamos un fenómeno natural, físico, mecánico. Confiamos en el conocimiento y las instituciones económicas como si se limitaran a describir y expresar esa naturaleza; como confiamos en la representación del comportamiento de un péndulo mediante la física newtoniana. La ciencia, técnica e instituciones económicas tiene una fachada matemática y jurídica que refuerza esa confianza.

Pero la ciencia económica no se limita a medir y describir y explicar, de manera neutral, un fenómeno meramente cuantitativo; sino que frente a aspectos no cuantitativos siempre se toman decisiones, modos de darles tratamiento, decisiones que dan forma a la “técnica” e instituciones económicas vigentes.

La economía, como cosa cultural, “no existe” plenamente sin haberse tomado decisiones, sin convenciones sobre las que se levantan las instituciones económicas. Por ello, y por su aspecto matemático, supongo se complica discernir la ciencia de la técnica.

Mi comentario era una invitación a suspender la absoluta confianza, a desconfiar de la neutralidad de la ciencia y las instituciones económicas; al menos para abrir las preguntas y permitirnos pensarlas. La técnica e Instituciones económicas nos determinan mucho, para lo poco que de ellas sabemos. La renuncia a revisarlas y valorarlas… implica que nos conformamos plenamente (enfatizo: plenamente) con las recetas individuales, como “la cosa es buscarle”, por ejemplo. Es una consideración. Una opinión abierta.

Un abrazo.



LA PIRÁMIDE, NOTAS POR LOS 500/200



17 de agosto de 2021

Por los 500 / 200 compartiré algunas notas.

La Pirámide.

1) Si tomas un puño de arena y lo dejas caer como un hilo sobre el mismo lugar, formará un cono. 

Las construcciones piramidales, en este sentido, o carecen de complejidad y arte, o poseen la simplicidad y virtud arquitectónica de levantarse según las reglas en que se acomodan al caer las cosas.

2) El espacio o lugar no es indiferente. 

Los basamentos piramidales ocupan y cierran mucho espacio, el de la base; y abren muy poco espacio, el de su plataforma. Esto, o es un desperdicio “bárbaro”, o es una lucidez simbólica: el espacio se concentra. No habría ambigüedad, al transitar y ascender a ese lugar, de que nos movemos hacia un espacio ritual. Los europeos marcaban ese espacio con bóvedas y retablos.

3) La intemperie es algo que molesta al recogimiento y ritual cristiano. El sol, el viento y la lluvia no son dios. 

4) Si un retablo tiene algo de escenario, el basamento piramidal también. Es un escenario para los rumbos. El basamento Integra al cielo y los horizontes como elementos suyos… o es este que pretende integrarse en la arquitectura del mundo.

MESOAMÉRICA AJENA

 13 de agosto de 2021


Me causa algún malestar la constante de pensar, imaginar, representar a Tenochtitlan como teatro de la Conquista, pensar Tenochtitlan (y con ella toda Mesoamérica) sólo desde el hito de su destrucción. Es una constante que estimo empobrecedora, aunque hoy lo conmemoro.

Pienso que deberíamos ser capaces de pensar, imaginar un mundo, una circunstancia humana u horizonte en el que la llegada o presencia de los europeos no sea una nota sustantiva, tener elementos para sostener esa visión de manera más continua y frecuente… pensar, habitar en un imaginario a Mesoamérica (sé que el concepto de Mesoamérica está a debate, pero sirve al momento).

Cierto que nos demanda un esfuerzo como el de hacer viscos. La primer dificultad es la de vivir dentro de la narrativa y tradición europea; la segunda dificultad, la pérdida de memoria y registros de los pueblos mesoamericanos.

Hay elementos vivos y fuentes documentales que perduran, que son puntos de referencia para “imaginar” ese mundo. Pero, en mi perspectiva, hemos aprovechado poco esa urdimbre para establecer en la cultura e imaginario popular una visión familiar.

El medioevo europeo, por ejemplo, es algo sobre lo que creemos poder transitar en la imaginación. Nos sentimos familiarizados con el sistema religioso, las instituciones, con tipos de personajes, con los oficios y tecnologías, los símbolos, con la economía, la arquitectura y sus funciones, el tipo de conflictos, los prejuicios, el sistema de conocimientos, etc. Tenemos nociones, acaso estereotipos. Puede ser una imagen falsa, como la de una pastorela, pero creemos ver un mundo así y sentimos que es transitable.

Pero echarnos a andar en la imaginación por una provincia de lo que llamamos Mesoamérica nos resulta como andar a tientas en la oscuridad (tal vez me engaño).

Difícilmente podemos “imaginarnos ser" una persona mesoamericana; y me temo que, si en esa fantasía nos encontráramos con una, sería aún semejante a aquella de las crónicas europeas, una incógnita, oscura en sus intenciones, motivaciones, costumbres, criterios, orden de ideas o valores. Diría que, adentrados en esa fantasía, como un Jerónimos de Aguilar, aspiraríamos a reencontrarnos con gente de castilla. La gente de Mesoamérica se nos quedó siendo ajena; a mestizos, eurodescendientes y, tal vez, hasta para los mismos grupos indígenas contemporáneos.

El asunto es de construcción cultural, pienso. 

EL PROBLEMA (Y ESTOY ENSAYANDO) NO ES QUE TRADICIONALMENTE TENGAMOS MUCHO CONOCIMIENTO HISTÓRICO DE EUROPA Y POCO DE MESOAMÉRICA, O QUE SEA IRRECUPERABLE UN CONOCIMIENTO DETALLADO DEL MUNDO MESOAMERICANO, que permita figurarlo. 

A decir verdad, si no somos historiadores o filólogos, lo que vulgarmente sabemos “del mundo antiguo” occidental lo sabemos por el cine y la televisión (ya ni por la literatura). Que ese cine tenga contacto con la “ciencia histórica” en un sentido importa y en otro es irrelevante. ¿Qué quiero decir? Que hay personas que se mueven imaginariamente con familiaridad en el universo StarWars, de modo que EL CONTACTO "CIENTÍFICO" NO ES CONDICIÓN PARA LA ELABORACIÓN DE UN MUNDO FAMILIAR. 

Creo que LA FAMILIARIDAD NO DEPENDE DEL RIGOR CIENTÍFICO (HISTÓRICO), y CREO QUE HAY SUFICIENTE MATERIAL "CIENTÍFICO" O HISTÓRICO COMO URDIMBRE para completar algunas tramas, ajenas a la recreación infinita de la caída de México-Tenochtitlan, y que saquen a la gente de Mesoamérica de ser eternamente oscuros y otros.

Ilustro esta nota con las portadas de unas publicaciones infantiles de FCE. En lo literario, como cuentos, no me parecen buenos; pero cumplen con su función primordial de contar una historia humana, y me gustan mucho por esa voluntad de sumergirte en aquellos mundos, de imaginar vívidamente a partir de lo que, "en rigor", se sabe.





REFORMISMO Y REVOLUCIÓN

13 de julio de 2021 


En las izquierdas hay una división y enfrentamiento entre las intenciones revolucionarias y las reformistas. 

La consideración de base es, más o menos, la siguiente:

1.- La transformación depende de las tensiones sociales (derivadas de las contradicciones del sistema). 

1.1.- Si el reformismo suaviza las tensiones (sin resolver o transformar la base de estas); el reformismo resta apoyos a la revolución, y valida la continuidad del estado de cosas (fundamentalmente abusivo).

Si eso es cierto y fácil de ver, el reformista no podría no ser conscientemente anti-revolucionario.

*

Supongo que el reformismo suele decidirse al menos desde tres diferentes consideraciones:

1)  La revolución NO ES NECESARIA, sólo hay que moderar un excesivo abuso.

2) La revolución ES POSIBLE PERO INDESEABLE, por ello (para que no suceda) hay que moderar el abuso excesivo.

3) La revolución ES DESEABLE, pero su inicio o buen término parece CIRCUNSTANCIALMENTE IMPOSIBLE. Por tanto, mientras no hayan condiciones, hay que moderar el abuso, asumiendo que esta moderación reformista: a)  o ALEJA la transformación, b)  o puede ser un método de lenta APROXIMACIÓN. 

*

Esta última consideración (3-b), la que corre el riesgo de fungir como puerta falsa, me parece la más delicada y conflictiva. No niega que la moderación de las tensiones "aleja" la radical transformación; pero no juzga que el "retraso" cancele la posibilidad; antes bien, ve en las reformas no una negación de la necesidad de la transformación, sino una parcial aceptación de la racionalidad que la pide. 

*

Por ejemplo, el conjunto de los derechos laborales postrevolucionarios parecen un enclave de la racionalidad socialista en un sistema capitalista que los repele. Los derechos laborales, entonces:

 I) pueden considerarse meros injertos estabilizadores del capitalismo. 

II) pueden considerarse una anomalía dentro del sistema capitalista que sólo se explica desde una racionalidad crítica al sistema mismo. 

Un reformista, supongo, puede considerar que las reformas son un enclave de racionalidad crítica que, como convención y terreno ganado, constituyen un punto de convergencia para posteriores avances, o reformistas o revolucionarios. 

Un revolucionario, sin embargo, no deja de tener buena base para pensar que el reformismo es un confortable y pernicioso autoengaño de los que se creen aliados.  

*

El revolucionario, aun con mejores intenciones, muchas veces pareciera esperar lo peor: la intensificación del descontento. 

Al revolucionario le resulta claro que hay razones y condiciones objetivas para un intenso descontento y rechazo del estado de cosas. 

A juicio del revolucionario, la extendida aceptación, resignación, tolerancia o conformidad con el estado de cosas son impropias o artificiales. Esta conformidad o tolerancia es atribuible a una generalizada inconciencia, ausencia del diagnóstico adecuado, o a una asimilación ideológica adecuada al abuso o explotación.

La revolución pasa, pues, por extender tanto un diagnóstico como un estado de consternación generalizada, diagnóstico que contemple el rechazo de las soluciones intermedias o reformistas.

*

Hay una relación entre los diagnósticos y los descontentos... o entre ideas y emociones. Un malestar puede mover a la adopción de un diagnóstico; y un diagnóstico puede confirmar y promover el descontento. 

Y supongo que es este retorno, en que un diagnóstico confirma una emoción y se configura en voluntad, a lo que llamamos “toma de conciencia”.

Esta correlación de ida y vuelta entre ideas y emociones no es exclusiva de la voluntad revolucionaria. También es propia de una actitud conservadora: por ejemplo, la incertidumbre y miedo se transforma en tolerancia y conformidad con el discurso hegemónico.

*

Sí: tengo conocidos y amigos socialistas y anarquistas que valoro y aprecio, a los que mis posturas reformistas desairan.



domingo, 4 de julio de 2021

ADOLESCENCIA Y CLASISMO

4 de julio de 2021 


Considero que la acusación que Andrés Manuel hizo al aspiracionismo de la clase media fue una simplificación de un tema complejo. El aspiracionismo es un fenómeno y factor pertinente, quizá relevante, pero no exhaustivo para dar cuenta de toda la disidencia o resistencia a su administración. Pienso que se metió en camisa de once varas. 

Pero el tema no es menor. Sobre todo, si se vuelve reflexión sobre nuestra cultura y sociedad...

En una nota pasada, comentaba que reconozco una gradación de lo humano (gradación de “estatus” antropológico u ontológico o epistémico o de dignidad, etc) subyacente a la gradación de clases sociales, lo que funda el clasismo; gradación que una vez aprendida o interiorizada depara alguna disposición “aspiracionista”, como una de sus posibles respuestas.

En esta nota, agrego otra consideración. Esta ensaya el vínculo entre las diferencias de clase y la de infancia-adultez, o el vínculo entre adolescencia y aspiracionismo. Me explico:

Tal vez no haya una disposición más aspiracionista que la de la adolescencia. 

La introducción o iniciación a la sociedad adulta supone ya cierta toma de conciencia de una estratificación o gradación de dignidades o atributos, gradación que agrava el problema del autoconcepto y la pertenencia social.

Esto sería tema de antropólogos y psicólogos. Pero algo podemos decir todos.

Yo no sé si este aspiracionismo adolescente sea una especie de matriz sobre la que se organicen otros modos o variantes. Pero provisionalmente me gustaría ensayarlo así. 

Imagino que el aspiracionismo adolescente se dispone en un eje "X"  que va de la infancia a la adultez; e imagino que ese eje puede girarse hacia otro eje (“Y”) donde “rico” es adulto y “pobre” es niño.

No es tan complicado identificar “poder adquisitivo” con “autonomía” y “adultez”, y “pobreza” con “dependencia” e “infancia”. 

El consumo viene a ser cierto instrumento de iniciación al mundo adulto (uno entre múltiples posibles). 

Quizá nuestra Cultura de Consumo cultive algún "aspiracionismo adolescente" en preparación de otro "aspiracionismo de clase". Conjeturo.

No quiero llegar a decir que todo consumista será aspiracionista. Pues creo que hay otras maneras de interpretar el sentido profundo de nuestra falta de "llenadera".

En el enorme pastel de los consumistas (¿y cuantos no lo somos?), yo cortaría una cuarta parte; y esa cuarta parte la contaría en tres: una de estas rebanadas (1/12) la atribuiría a los elitistas (aspiracionistas que pueden), las otras dos (1/6) a los aspiracionistas (elitistas que quieren). 

Quizá las porciones son menores, quizá mayores.



EL GOBERNANTE ASALARIADO

2 de julio de 2021


1

Luego de milenios en los que el gobernante fue yugo y látigo para los gobernados, es complaciente tronarle los dedos a ese empleado que traga del dinero de nuestros impuestos. 

El gobernante es un subordinado ("mi empleado asalariado"). Esa consideración, que parece constancia del progreso histórico y social, contrae sin embargo una visión mercantil de lo social y de lo político, donde el político es un ofertante de servicios especializados y la democracia un mercado. 

Temo que esta visión vanguardista está entendiendo poco de política. 

Tengo la impresión de que quien concibe al gobernante como a su empleado vive plenamente en un mundo que es como una torre de departamentos, o como una  S.A. de la que sea socio accionario. 

Si se tiene esta concepción de lo social y lo político, conviene notarla, para de una vez acabar por afirmar que esta contractualidad mercantil es:

1) o (a) la naturaleza profunda de las relaciones sociales, o (b) una alternativa conveniente para racionalizarlas; 

2) o una visión alternativa y parcial que inadecuadamente se extrapola y sustituye toda lógica de lo social, lo ético y lo político (lo que es mi parecer).

2

Se me ocurre desarrollar brevemente dos nociones a este respecto: 1)  la democracia como mercado laboral, y 2) las instituciones como muerte de la política

Ambas las advierto relacionadas pues creo que, PARA COMPRENDER A LA DEMOCRACIA COMO A UN MERCADO LABORAL, ANTES HAY QUE CREER MUERTA A LA POLÍTICA. Me explico:

Hay una tensión entre Política e Instituciones. En un estado final o ideal de las Leyes y las Instituciones, la política parece innecesaria, sólo es necesaria la legalidad y la normatividad. 

En un supuesto así, no parecen necesarios líderes políticos. Tampoco es deseable que los actores políticos destaquen dentro de las instituciones, pues (presumiblemente) la fusión del agente con su función institucional debe encubrir su voluntad y persona. El funcionario, como instancia de la ley y la normatividad, reproduce un comportamiento genérico, reconocible aun como forma tradicional.

Pensemos en Leyes e Instituciones como algoritmos o instrucciones de manejo de un aparato... En un estado acabado de Leyes e Instituciones, sólo parece requerirse “personal competente”, abogados y administradores que sepan leer y ejecutar los algoritmos de los aparatos institucionales. Se requieren funcionarios y no políticos.

Aun así, sería necesario un mínimo “sentido político” en estos funcionarios, al menos una comprensión del “espíritu de la leyes y las instituciones” para laborar en sintonía (el sentido político sería un mero celo jurídico e institucional, muy profesional).

En un estado así, donde las leyes y las instituciones son formalmente inmejorables (y ello se verifica en una sociedad convencida y satisfecha), la batalla política se reduce al terreno de las apelaciones y las auditorías.  

En este orden de ideas, el funcionario y representante político es un mero profesional con las “competencias” del puesto, un empleado.

*

Y así, creyendo que a) la política son las Leyes y las Instituciones, b) el político viene a ser un profesional con las “competencias” del puesto y c) la democracia se convierte en un mercado laboral:

i) Los candidatos ofrecen su currículo, un perfil como un producto; y nosotros los contratamos. 

ii) Si el producto contratado no nos satisfizo, contratamos otro. 

iii) La clase política, como un mercado laboral, compite por darnos más satisfacción. Así mejoran su oferta y nosotros ganamos. 

Hasta aquí el punto, y lo seguido será aparte.

Créditos de la imagen a quien correspondan.


ASPIRACIONISMO, MENTALIDAD E IDEOLOGÍA

24 de junio de 2021 


Sacaré algún provecho de las riesgosas provocaciones de Andrés Manuel a la clase media, para acabar por pensar dos o tres cosas del tema.

1) ASPIRACIONISMO

Creí innecesario decir que aspiracionismo no significa “tener aspiraciones de vivir mejor”, pero parece que muchos recién se forjan el significado del término o lo han usado siempre en sentido distinto del que conozco. 

Aspiracionista, para no ir lejos, es Doña Florinda. 

El énfasis, pues, no es "querer vivir mejor”; sino promoverse a un estatus exclusivo (con un agudo y profundo sentido redentorio). 

El aspiracionismo puede ser la asimilación no sólo de la idiosincracia, valores y gustos de la “clase superior”, sino también de sus intereses e ideología. 

Aunque lo que más destaca en esta asimilación es cierta asunción de la "sub-humanización" o "des-humanización" subyacente a la gradación social, que se expresa en alguna urgencia por deslindarse de clases inferiores y declararse en otra condición o dignidad. Lo destacable es el fondo de clasísmo.

Sólo dos apuntes más: 

   i) Aspiracionismo hay en todos los estratos sociales.

   ii) La noción de aspiracionismo supone adoptar lo que te es impropio o “no te correspondería”. Y eso es muy problemático. Porque ¿cómo y quién juzga lo que corresponde a cada quién, lo que es coherente con tu condición? Y sin embargo lo juzgamos y lo discutimos.

2) LA CLASE MEDIA SUYA DE SÍ

La clase media tendrá sus "propios" intereses, idiosincracia, gustos, narrativa, mentalidad, valores e ideología. Y no necesariamente una, sino que será plural. 

Pero supongo también hay constantes. Por ejemplo, la clase media conserva en su narrativa ideas como la de ser "la protagonista de la historia”, el sujeto de las grandes revoluciones liberales y democráticas; o que la constituyen los que verdaderamente pagan impuestos, o los que se deben no a la caridad ni al privilegio, sino a su propio esfuerzo, etc.

Yo, que no soy clase media, me pregunto ¿Cuál puede ser hoy el proyecto histórico o político de la clase media? No lo pregunto esperando decir “ninguno”; pero de verdad, no lo sé. 

Con todo, me parece sensato que la clase media quiera a) sentirse segura (estable y no amenazada), y b) tener movilidad social (ascendente). 

Y puedo prever que, para tales fines, se debaten entre I) la continuidad o conservadurismo y II) alguna socialdemocracia o reformismo “progresista”. Desconozco la proporción.

3) NO HAY CLASES SOCIALES, TODO ES CUESTIÓN DE MENTALIDAD.  

En las clases media y alta es extendida y aceptada una idea que niega la existencia de las clases sociales como una determinación estructural y responsabilidad pública.

Nos sonará familiar esto: la diferencia social es diferencia de “mentalidad”. Según esta idea, propiamente NO HAY CLASES, TODO ES MENTALIDAD. Si tienes la mentalidad, no hay límites de clase. La clase es un límite que te impones con tu mentalidad. La exclusión es un problema de determinación individual, de autodeterminación, y jamás es social o estructural.

Esta idea facilita la aceptación en toda la escala social de la ideología adecuada a las clases “acomodadas”. 

En mi opinión de gente pobre, esa es una ideología que niega serlo, y que finge desenmascarar desde la objetividad a todos los discursos que “pretexten” determinaciones estructurales, mostrándolos como ideologías facciosas de los que ya eligieron fracasar, excusarse en muros y creer que hay clases. 

*

Y hasta aquí dejo el punto, y lo seguido será aparte.



SOCIEDAD MASIVA Y PROTAGONISMO

19 de junio de 2021

 

Siempre me pregunté porqué la selección de futbol de un país con 100 millones de habitantes no le gana regularmente 10 goles a 1 a la selección de un país con 10 millones de habitantes, si la probabilidad de la aparición de jugadores destacables debe aumentar.

Una respuesta o hipótesis que me hacía era que, en un país 10 veces más pequeño que México, la actividad de un joven futbolista llanero tendría 10 veces más “sentido de trascendencia” (lo que sea que eso signifique) que la actividad de un joven futbolista llanero mexicano: un futbolista llanero promedio en Honduras o el Uruguay toma con más seriedad su actividad que el futbolista llanero promedio mexicano. 

De tal modo, los prodigios deportivos que la probabilidad y el azar aportarían a una sociedad masiva, lo restan con la falta de “seriedad” resultante de la poca probabilidad o lejanía de un horizonte de trascendencia para los miembros de la sociedad. En cambio, en una sociedad menos masiva, aunque las probabilidades de prodigios sean menores, hay un sentido de trascendencia menos diluido animando las voluntades y las inteligencias.

Pondría la ecuación así: (1)  la gloria o la honra pública no crece ni se reduce, pero sus efectos en lo miembros de una comunidad sí se reducen o acrecientan en función de la probabilidad de… protagonismo. 

*

Ahora… la construcción del “protagonismo” debe ser todo un tema, del que sólo apuntaré algunas notas. Aunque quizá prejuzgo y me equivoco, partiría de decir que nadie puede carecer de algún sentido de protagonismo; pues me parece que culturalmente construimos o inventamos muchos modos de experimentarlo o de no perder su experiencia.

También me salta, al pensar en la variedad de modos de experimentar el protagonismo, la pregunta por la manera adecuada de valorar o juzgar esa variedad, que es un problema semejante al debate entre “normal” y “anormal” en psicología. Si el protagonismo es cierto imperativo ético o psicológico que culturalmente tiene múltiples consecuencias y “resoluciones”, no me atrevo a dividirlas abruptamente en validas o inválidas, artificiales y no artificiales, o cualquier otra distinción que sirva de calificación, pero quedo de frente al problema de valorarlas desde qué criterios.  

No puedo no problematizar en más notas que saltan (como la relación entre fama y protagonismo, o entre honra y fama, o entre dignidad y honra, o entre protagonismo e individualismo, o entre protagonismo y comunidad, etc., lo que sea que esas palabras signifiquen); pero no avanzo de momento.

*

Vuelvo al tema del futbol en sociedades masivas para exponer otra hipótesis adicional de porque la cantidad, por probabilidad, no eleva calidad.

La hipótesis adicional es la siguiente: (2)  la improbabilidad es como la escasez. cuanto más improbable sea acceder a un protagonismo social, los espacios de protagonismo se convierten en cotos más controlados o cerrados. 

De manera semejante se comporta el fenómeno del nepotismo: si las oportunidades de bienestar y desarrollo no fuesen tan escasas, menos personas al tener un coto de poder cometerían nepotismo. Pero entre más gente se ahoga y las lanchas escasean, menos escrúpulo hay en proceder por nepotismo o en la construcción de una red de solidario influyentismo. 

De este modo, no importa que tan masiva sea la sociedad. El coto de poder o de protagonismo es un circulo reducido que no necesariamente es un circuito de “calidad” sino que solapa también la “mediocridad” (lo que sea que esto signifique).

Un final apunte o hipótesis: (3) No importa que tan masiva sea una sociedad, lo "focos" de protagonismo público no se multiplican proporcionalmente. 

*

En resumen:

1) La gloria u honra pública no crece ni se reduce, pero sus efectos en lo miembros de una comunidad sí se reducen o acrecientan en función de la probabilidad de protagonismo.

3) No importa que tan masiva sea una sociedad, lo "focos" de protagonismo público no se multiplican proporcionalmente. 

2) La improbabilidad es cierta escasez. Cuanto más improbable sea acceder a un protagonismo social, los espacios de protagonismo se convierten en cotos más controlados o cerrados. 

Fin.



sábado, 12 de junio de 2021

TIEMPO "PERSONAL" Y DEMOCRÁCIA

3 de junio de 2021


Recupero una nota de 9 años atrás, del contexto desesperanzador previo a las elecciones de 2012, llena de escepticismo:

"Nadie o muy pocos tienen tiempo para la actividad política (además del temple o mal gusto).

Entre otras cosas, la democracia representativa sirve para que alguien se ocupe de los asuntos públicos y los demás nos concentremos en otros asuntos. Pero no funciona bien la cosa. 

Una democracia 'sensata' requeriría más tiempo y participación, si no de todos, si de una mayor porción de la población. Requeriría, por una parte, tiempo para la formación política (formación crítica y no 'terapia de grupo' para hacer campaña); tiempo para conocer a los diversos actores y cuadros políticos, empezando por los locales. Por otra parte, la democracia necesita prácticas más horizontales en las organizaciones políticas; que los partidos sean sistemas abiertos no por mera cooptación. 

Sin embargo, nadie tiene tiempo y el tiempo se encarece. ¿Cuántos 'darán' tiempo sin otra finalidad que la de razonar su voto, o de diagnosticar y promover mejores actores políticos? 

Quien 'pierde' su tiempo en esto fácilmente querrá montar la ola. Y no está mal. 

Lo malo es que quien entrega tiempo y dinero comienza a olfatear el hueso antidemocrático de la hegemonía (casi indiscernible del 'mérito' o del 'honor'). 

Lo malo es que el criterio para promover y brindar apoyo político sea el de 'apoyar a quien me incluya y subiendo me jale', o que el criterio para incluir sea la plena subordinación y lealtad. Es muy humano."

Hasta aquí la vieja nota, y continúo unas líneas: 

Los partidos políticos son sistemas cerrados cuya único modo de acceso, por vulgar humanidad, es la cooptación. 

Quien tiene un espacio adentro de la organización humana no tendrá intención de abrir el espacio sino a los esfuerzos subordinados. 

Súmenle la común costumbre de creer que, si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará mejor; y la convicción de que el que llega primero a hacer fila tiene en todo más derecho, o el que puso más (más tiempo, dinero, más gente o “capital político”)… etc.

En ese proceso la política se vacía de crítica e ideas. Es difícil que una auténtica voluntad política se abra camino en medio del pragmatismo de los intereses tribales; pues, como excusa de liderazgo, de la voluntad es necesaria sólo la apariencia. 

Las candidaturas son decepcionantes. Pero _______________________ (cada cuál su conclusión).

*

P.D. No olvido decir una vez más (y la nota es pretexto) que VOTARÉ por lo que considero un escaso rescoldo de auténtica voluntad política, superviviente a pesadas lajas y lajas de pragmatismo político en su ascenso. 

Con su 35% de voluntad auténtica y su 65% de pragmatismo, seguiré votando por ANDRÉS MANUEL… es decir, por los candidatos al congreso que de manera auténtica o por pragmatismo se alineen.  

Y, en última instancia, no es por ANDRÉS MANUEL, sino por algunos elementos de su diagnóstico que determinan su proyecto y voluntad políticos, con los que es regularmente consecuente, y con los que coincido. 



domingo, 30 de mayo de 2021

UNA DIFERENCIA CON ALGÚN ANARQUISMO


30 de mayo de 2021


La diferencia que tengo respecto al anarquismo, o algún anarquismo (si anarquismo no es esencialmente anti-estado), es que, según pienso, toda organización popular emergente y sustituta del Estado generaría otro Estado, o cosa parecida, con tendencias y riesgos semejantes, y no necesariamente mejor (aunque posiblemente mejor, y entiendo que la posibilidad como principio baste). 

No veo posible convivencia sin organización ni organización exenta de grados y modos de despotismo. No hay momento ni "arranque limpio".

Por ello, pienso que PARTE de las prevenciones e intervenciones que cabrían hacerse al arranque y vida de esa futura organización popular, pueden emprenderse como reformas del Estado actual (este reformismo no es una posición revolucionaria; pero espero que, aunque no en “método”, lo sea en horizonte).

DOS PARTES

Supongo que la organización popular futura, prefigurada por el anarquista, no sería de las características de este “Estado capitalista burgués” (como suelen llamarlo, no sin razón, aunque el término nos “escame”). 

Al Estado capitalista le caben sus prevenciones y problemáticas específicas.

Y supongo que hay que separar o analizar el problema en al menos dos partes: 

1) el problema del despotismo en toda organización social o popular o civil o estatal, y 

2) el problema del despotismo propio del sistema capitalista.

A la organización futura, prefigurada por el anarquista, le cabrían las prevenciones de 1) y ya no las de 2); en teoría. 

El despotismo no nace y muere con el capitalismo. El capitalismo (considero) es una instrumentación y modalidad despótica, que no funda el despotismo pero que le sirve de "racionalidad" y justificación de un abuso sistemático.

ASAMBLEA y "ESTRES"

La democracia…  Empecé esta nota por un cartel anarquista que decía “No votes, organízate”. A lo que reaccioné pensando “y ¿qué? si me organizo ¿las decisiones de la organización no se tomarán votando?”. 

Pero hay que querer entender: y entiendo que a un anarquismo la democracia le pinta extremadamente participativa, y muy muy poco representativa. 

Sin embargo, cuando una sociedad es de un número y complejidad tan inabarcable, la participación cede ante la necesidad de delegar y representar

...una organización popular empieza por coaligarse con otras mediante líderes o representantes; y a dividir sus asuntos y tareas en comisiones que, cuando exijan especialidad y tiempo completo de los comisionados, harán burocracia; al no abarcar nadie el concierto de lo complejo, la participación directa irá desdibujándose. 

La comprensión de ese concierto de lo complejo y la participación en el todo exigiría hacer la vida en una permanente asamblea, de tiempo completo, vivir todos como asambleístas (pienso). 

Y sí, supongo que eso es el horizonte de un anarquismo; que de ninguna manera rechazo por principio. Mi rechazo culposo a este escenario es secundario y viene, por una parte, de mi temor y pereza de tener que responsabilizarme de pensar la inabarcable complejidad de los asuntos públicos; por otra parte, de mi configuración “individualista” que me hace tener desgana del escenario en que la vida sea una asamblea, desgana de tener que corresponsabilizarse de todo, tomar postura y opinar de todo, dialogar y discutir los asuntos de todos con todos ("debe haber maneras intermedias de corresponsabilizarse" pienso acusado por la culpa).

El “estrés” por la asamblea, por el asambleísmo, es algo que la democracia representativa descarga un poco, y que el “transaccionismo” capitalista promete aliviar otro tanto con su Sistema de Responsabilidad Limitada: “yo ya pagué y me vale madre lo demás”. En mi opinión, este “estrés” por la asamblea, por estar abierto, corresponsable, codependiente y vulnerable ante los demás, el estrés por el “caos” de voces e intenciones, es uno de los más firmes cimientos del estado de cosas actual.

OTRA VEZ, UNA CARACTERIZACIÓN

Para concluir… quiero decir que creo que mi suposición de “no hay convivencia y organización en la que no se establezcan modos y grados de despotismo” no desarma al anarquismo sino que reconoce su razón de ser.  No los acompaño en la idea de la necesaria destrucción del Estado, porque con la precipitación preveo (casi con tedio) un espiral de numerosas destrucciones. 

Me he caracterizado al anarquismo como un anti-despotismo. 

De manera simple, caracterizo como despótica toda relación asimétrica en la que el beneficio o perjuicio de Fulano está en manos de Zutano, sin que el beneficio o perjuicio de Zutano esté en manos de Fulano. Y esto, en toda convivencia y organización ocurre consolidando sistemas de autoridad, hegemonía y abuso.

Mi percepción es que el anarquismo debe ser, primero, una mirada dirigida a hacer transparentes todas las relaciones despóticas, una extendida cultura (contracultura) que reblandezca (y "depure") colectivamente la autoridad y las hegemonías, para exhibir el abuso (personal y sistémico). Las consecuencias en las costumbres, las instituciones, las organizaciones, la economía, la legislación… las habrá pero no las tengo previstas. 

Es mi percepción, y no por hacerla expresa no la considero modesta, no porque hable creo que me la sé, pero esto voy pensando.



PRONUNCIAMIENTO ELECTORAL

25 de mayo de 2021

Creo que la gran mayoría de los que votarán por los candidatos federales que se alineen bajo la figura y la sombra de Andrés Manuel desaprueban tanto al dirigente nacional del partido, como a buena parte de las y los candidatos. No es cierto que sean preponderantemente acríticos.

No sé si en los partidarios de los otros partidos haya tal autocrítica. 

Sé que los que voten por la alianza opositora votarán por detener a Andrés Manuel (el loco, el ocurrente, el ignorante), y regresar a la vía modernizante de los profesionales y especialistas (en que nos venía pintando tan bien); aunque tanta ciencia parece que se resume en “más inversiones, más empleos” (apoyemos la capitalización de las empresas y los bajos costos de operación, porque las empresas nos dan de comer).

*

Personalmente... 

Votaré por un proyecto de recuperación del Estado como instrumento de intervención en los procesos de exclusión social y económica, proyecto que al momento depende, no de Morena, sino de las definiciones y voluntad de Andrés Manuel. 

P.D. Este comentario, contra mi costumbre, no buscó ser mediador.

viernes, 14 de mayo de 2021

CUATRO NOCIONES POR LAS QUE NO CORRO ANTE LA MENCIÓN DEL SOCIALISMO

13 de Mayo de 2021 

Me aproxima al socialismo:

1) Creer, saber o advertir que la propiedad es una costumbre y convención social; no una naturaleza ni ley sobrehumana. 

2) Saber que las convenciones sobre los derechos de propiedad son variables (son históricas), y que suelen adecuarse o sostener un tipo de estructura social despótica.  

3) Saber que nadie hace mucho en soledad: que el conocimiento, el trabajo, la economía, la riqueza son una construcción social.

Y punto. Ni hay que ser marxista (ni no querer serlo) para pensarlo.

Hay un cuarto punto...

4) Que todo ser humano “merece”, de nacimiento, no ser excluido ni ser determinado para el servicio y preservación de una estructura social despótica.

Este derecho a la inclusión, junto con mi valoración negativa del despotismo, son prejuicios que pudiera discutir. 

Respecto al  derecho de inclusión, diré que tiene por fundamento una voluntad y decisión frente a una alternativa: la de la empatía. Aunque sea fundamento (tal vez último) del derecho, la empatía es una opción (mera opción).

Respecto al despotismo, diré que lo observo como un estructurador social. Una "tendencia" humana que hace cultura y se confunde con la racionalidad misma del mundo. Pero cabe la cultura como crítica, como contracultura.

Digo que "me aproximo” al socialismo, porque no concluyo (directamente) en que los medios de producción deben pasar a la propiedad pública. Concluyo, sí, que la propiedad de grandes feudos económicos (comerciales, industriales, financieros) debe considerarse siempre una concesión; y nunca un derecho humano.

Si esta idea fuera un amplio fondo en el discurso y opinión públicos, un “sentido común”, habría mejor palanca de negociación entre los intereses del gran capital y los de una economía social. Pero en el momento en que la palabra “socialismo” hace el efecto del limón chupado, en el momento en que creemos amenazado nuestro futuro de señores feudales por la palabra “socialismo”, en ese momento ya perdimos la negociación.


ARGUMENTAR LA ESTUPIDEZ

8 de mayo de 2021


Conversando con un amigo sobre lo inconducente de las discusiones políticas, sobre la imposibilidad de diálogo, destacábamos lo que acabamos por nombrar argumentos o alegatos "aglutinantes”. Nos referíamos a esos formados de un agregado simple de notas negativas, concisas, acerca de una facción política o sus representantes. 

Por ejemplo, de Andrés Manuel se dice tanto (¡y tanto que mañosamente lo paso al final como comentario!*). 

En el entendido de quien argumenta así, cargado de ese cúmulo de certezas, si uno no cae convencido de la impertinencia de apoyar la agenda de Andrés Manuel, será por un fanatismo enorme (indicio de un defecto intelectual irreversible).

...el que repulsa confía que su repulsa es consecuencia de la evidencia, y no que su repulsa causa la selección de lo que acepta y acumula como evidencia. Y la misma sospecha conviene dirigir al que, como yo, en la dirección contraria apoya. 

Me he visto tentado a hacer un análisis y valoración de las notas negativas que considero más relevantes, en el entendido de que entre ellas hay cosas indefendibles y condenables, otras indefendibles pero comprensibles, y otras comprensibles y medio justificables; pero que muchas muchas son mentiras, distorsiones, exageraciones o perspectivas desde una alternativa nunca única o absoluta. 

“Quizá la aceptación o rechazo depende de una balanza donde se acumulan y pesan los desaciertos”, pienso en ese primer momento. 

Pero entonces me sacudo la cabeza y pienso que, en realidad, los alegatos van dirigidos a demostrar con una nota, con cualquiera de todas, y entre más mejor, que Andrés Manuel es un estúpido no-fiable de manera absoluta; y, más aun, a demostrar que es estúpido quien lo apoye tras tomar nota de la evidencia. 

No hay mucho más en la voluntad de la discusión, o por entender, sólo hay voluntad de discutir la estupidez.

Además de la baraja española de notas negativas, advierto otro modo habitual de discusión: la lucha de narrativas. 

Las narrativas tienen algo de máscara de carnaval y algo ya (por fin) de teoría. 

A muchos de los que repulsan a Andrés Manuel les alcanzo a leer, en resumen, dos narrativas: 

1) la más vigente es “Andrés Manuel es un loco y un peligro para México, salvemos a México”.  Propiamente, si desaparecen a Andrés Manuel, no hay narrativa.  O (para ser justo) se restablece la vieja narrativa.

2) la vieja narrativa de “modernizar a México”, esa modernización que requería ajustes estructurales que, aunque dolorosos en inicio, nos regresarían tras las décadas, como un búmeran, una economía vigorosa e inclusiva. Un mejor futuro. AMLO amenaza descarrilar ese tren modernizante.

Honestamente creo que la narrativa modernizante no goza ahora de un crédito extendido. Por eso lo que mejor funciona a los que repulsan a Andrés Manuel son esos alegatos aglutinantes; sobre todo para sostener la narrativa del ”loco peligroso”.

Al “poder” de la narrativa lopezobradorista, sus repulsores la llaman “demagogia”. Pero la debilidad de la narrativa “modernizante” de estos la atribuyen a la ignorancia de la pinche gente. 

Personalmente, apoyo a Andrés Manuel por algunas de sus varias hipótesis de trabajo, que estimo consistentes con algunas de sus iniciativas y gestiones (innecesarias si no hubiese voluntad y sólo usase el discurso por pragmatismo), por ejemplos:

I) Una economía que no sólo se centre y configure para aumentar las exportaciones, atraer más inversiones y acelerar la capitalización de las empresas, sino que también incorpore como fin y método el crecimiento del mercado interno basado en el consumo popular. 

II) El mercado no puede sustituir al Estado, y este debe recuperarse como instrumento de intervención en los proceso de exclusión social y económica. 

III) El restablecimiento de un proyecto de Estado de Bienestar, o seguridad social, un mínimo pacto social. 

Para mí, esos son elementos de un proyecto mínimo al que se debe aspirar, y acaso lo máximo que se puede esperar dentro del modelo capitalista y actual "orden mundial". 

Sé que, según la narrativa que aquí llamo "modernizante", de los ejemplos anteriores se puede decir:

Respecto al punto I) que fortalecer el consumo popular, si es por pensiones universales, es tirar dinero; si es por aumentos salariales pactados con la IP, es disminución de inversiones y de creación de empleos, desaceleración de la economía, etc. (en esta lógica, el consumo popular sólo aumenta si disminuye el desempleo).

Respecto al punto II) que volverá la ineficacia y corrupción de la estatización y el burocratismo.

Respecto al III) el colmo: los que sí trabajan van a mantener a los que no.

Pero no diría que estas consideraciones son idiotas. Diré que son desarrollos parciales, incompletos. Tampoco diré que son idiotas quienes piensan sólo en los límites de esas consideraciones y narrativa: diré que quizá se exceden en sus certezas. Que confían demasiado en sí.

PD   Votaré por cualquier candidato al congreso federal que se alinee bajo la sombra de Andrés Manuel. Desafortunadamente no puedo votar el partido (no se deja), y me queda reiterar indirectamente mi voto por Andrés Manuel. Porque creo que no sólo hay en él mucho pragmatismo, sino también una auténtica voluntad y agenda política que apruebo. 

Porque, sin ser un "crack", es el jugador alineado que tira para el otro lado y defiende el lado de la cancha que valoro; y por que lo otro que ahora hay sobre la "cancha" no es alternativa, no es mejor, porque simplemente es contrario. 

Ese "viejo loco" está muy lejos de ser la nulidad que pretenden la oposición y los que le odian.

* "No le da medicinas a los niños con cancer. Dejó que Trump impusiera funciones a nuestra GN en las fronteras. No sabe de economía. Es amigo de Trump. Se humilló yendo a EUA para apoyar la reelección de trump. Quiere reelegirse. No usa cubrebocas. Cree en amuletos católicos. No reconoció a Biden. Polariza. Es maniqueo. Habla lento. Militarizó el país. Saludó a la mamá del Chapo. Liberó al hermano del Chapo. Habla con modo vulgares. No sabe de relaciones internacionales. No invierte en ciencia y tecnología. Regala dinero. Es clientelar. Demagogo. Populista. Es un dictador. No respeta las instituciones. Está rodeado de lambiscones. Descalificó a los ambientalistas. Descalificó a las feministas. Reprimió a las feministas. No trabaja porque se la vive en conferencias. Arriesga civiles al usar vuelos comerciales. Se contradice. Subió la gasolina. Subió el gas. Está en contra de las energías limpias. Espanta la inversión. Está enfermo mental. Está tirando dinero en Pemex. Es amigo de Bartlet. Ataca a los periodistas. Lincha con sus masas. Dice que los pobres son buenos. Dice que los españoles tiene que disculparse con los indios. Dice que los pobres son sabios. Hace persecuciones políticas. Ya está muy viejo. No le importa la cultura. No encarcela a nadie. Liberó a Cienfuegos. Está en contra de los empresarios. Siempre dice lo mismo. Ha vetado periodistas. Es priísta. No le da dinero a las universidades. Es socialista. Es amigo de empresarios. Paga medios de comunicación. Maneja la Fiscalía. Extiniguió fideicomísos. Arrastra los pies. Quiere inducir una ideología a los niños. No sabe hablar ingles. Construye universidades patito. Controla todo. Apoya a Maduro. Apoyo a Evo. Apoya a Cuba. Se apoya de China. Se apoya de Rusia. Tiene gente incompetente en los cargos. Quiere controlar al INE. Es ignorante. Es un pendejo. Es mentiroso. Descalifica a los intelectuales. Nunca responde lo que le preguntan. Es un naco. Asesina ambientalistas. Comete nepotísmo. Su partido es igual y peor que los otros. No se comporta como presidente de todos. Protege a un violador. Protege a López Gatell. Se excusa de todo en la herencia del pasado. Quiere dominar la SCJN. Está cometiendo un ecosidio. Se tardó años en obtener su título universitario. Despidió muchas personas. Gasta en el Beisbol. Se conduce por caprichos. Es responsable de la mortalidad por Covid. Nos lleva al pasado. No respeta las leyes. No respeta las instituciones. Está construyendo un aeropuerto de tercer mundo. Se conduce por ocurrencias y caprichos, etc."

miércoles, 14 de abril de 2021

VOLUNTAD POLÍTICA

14/04/2021


 1) Voluntad política

Supongo que, en sentido estricto, una “voluntad política” sería  una búsqueda del poder o de las facultades para modificar algo en el tejido político (sea la administración pública, las leyes y sus interpretaciones, las instituciones, el discurso público, las dinámicas sociales), y orientada por valoraciones técnicas e ideológicas.

Esta voluntad política, organizada en “agenda política”, puede ser oculta y también sectaria. Y no por ser oculta y no por ser sectaria dejará de ser voluntad política (siempre que se proponga una modificación del tejido político con base en valoraciones técnicas e ideológicas) 

2) Pragmatismo político

Un actor político no requiere tener voluntad y agenda política en sentido estricto. Un actor político siempre se mueve, y en muchos casos exclusivamente, por otras voluntades que no deberían llamarse “políticas”, salvo de manera inauténtica e indirecta.

Entre estas voluntades no estrictamente políticas, destaca esa de preservarse y prevalecer en el juego del poder, y por la cuál los actores políticos tienden a desempeñarse casi de cualquier manera para preservarse en funciones y aventajar en el juego.

3) Pragmatismo y agendas políticas

Idealmente, la voluntad de preservarse en el juego del poder debería ser un medio para cumplir una auténtica voluntad y agenda política; sin embargo en la mayoría de los casos, el medio se convierte en fin. Y la voluntad política resulta una mera apariencia necesaria para permanecer y prevalecer. Todo actor requiere la apariencia de "querer hacer lo distinto", de tener auténtica agenda y voluntad política. 

Eso que llamamos “oficio” o “pragmatismo” políticos son una voluntad no auténtica como política.

Pueden darse casos de absoluto pragmatismo político sin voluntad política alguna (presente sólo como apariencia). Y el pragmatismo político de muchos puede servir de manera inauténtica o indirecta a una agenda política. 

4) Una visión en relieve

Me parece que este esquema rudimentario pudiera servir, modestamente, en la valoración de algunos escenarios, para ver en otro relieve a los actores políticos.

¿Tendrá tal actor político una voluntad y agenda política en sentido estricto y auténtico? Si sí ¿en qué grado? ¿qué tan expresa? ¿en qué proporción con otros móviles? ¿Su pragmatismo es más fin que medio? ¿Su pragmatismo político acaba por servir, directa o indirectamente, a qué voluntades o agendas políticas? ¿Advierto en el escenario político alguna voluntad y agenda política en juego? ¿Coordinada por cuales actores? ¿las veo y las comprendo?

Identifiquemos voluntades y agendas políticas, advirtamos la unión y separación de estas con sus usos retóricos, sus múltiples graduaciones. Identifiquemos los pragmatismos políticos, sus graduaciones, y las agendas a las que acaban sirviendo. Y pensemos esas agendas auténticamente políticas, ocultas o expresas, más o menos sectarias, más o menos realizables, más o menos atinadas. Conjeturemos.

5) Post data 

Sí. Yo creo que Andrés Manuel López Obrador tiene una auténtica voluntad política, expresa en una agenda más modesta que su voluntad, con la que ha sido regularmente consistente en sus iniciativas en estos años. Y con esto no descarto un importante grado de pragmatismo y abusos retóricos e inconsistencias. Pero sostendría que voluntad política, y no sólo pragmatismo, tiene en una proporción importante.

Si la voluntad y su agenda son correctas o qué tan correctas o, al menos, “por qué me lo parecen”, no lo voy a problematizar en este comentario. Pero si saltaré a decir que entre las agendas que observo posicionadas en el juego o escenario político, es la que puedo apoyar.

En este escenario, votaré por los actores pragmáticos que para sobrevivir políticamente no estorben esa agenda.

Lamentablemente (por pragmática y como tantas veces) aún no se puede dividir “la izquierda” en el tablero electoral, sea por aspiración al mero poder o sea para modificar la agenda política nacional en algún grado. Morena es un partido como otros (que acoge y refleja nuestros defectos como sociedad). Pero también ahí se han apostado momentáneamente buena parte de los pocos actores políticos e intelectuales que conozco y de los que espero aportes. Probablemente en 8 años habrá una nueva escisión en que se cribe nuevamente el grano, y se renueven los balances.

Esta administración sirve para detener el reloj de arena que se vaciaba en lo irreversible, ganar un tiempo, renovar el discurso y el debate, empoderar y encender a “la chusma” y restar inclinación al terreno.


martes, 13 de abril de 2021

VOTO POR UNA ECONOMÍA "ARTIFICIAL"

 03/04/2021

Yo voto por un desarrollo económico enfocado en el mercado interno y que signifique la inclusión, no sólo en el trabajo, sino en el consumo; un fortalecimiento del mercado interno basado en la inclusión de la población en el consumo. 

El discurso hegemónico hace depender al consumo y la inclusión económica, de la atracción de capitales que generen trabajos. Voto por el planteamiento opuesto, impulsar al consumo popular para generar o sostener trabajos. 

Ahora, si en el contexto de inseguridad y descomposición social haces coincidir el fortalecimiento del consumo y la inclusión con un pacto de seguridad social, mediante pensiones y becas universales constitucionales… voto.  Como votaría por un proyecto de Estado de Bienestar más amplio o por el experimento de una Renta Básica Universal.

Si me dicen que es una economía artificial, yo diría que el actual modelo económico y financiero, fundado en la especulación y la deuda, lo es igual. 

A discutir.

UN MITO INSTITUCIONAL

01/04/2021

 Hace mucho tiempo, la humanidad se reunió para establecer la paz y la justicia. 

Secundad@s por tod@s, l@s sabi@s se organizaron en una primera institución constituyente y legislativa, definiendo las leyes y demás instituciones necesarias para aquél fin.

Desde entonces, nuevas generaciones de connotad@s legislador@s, de manera escrupulosa, perfeccionan la armazón de las instituciones, para protegerlas de la eventual torpeza o maldad de sus agentes que, como si fuesen inteligencias artificiales, no pueden ya sino ejecutar los programas o algoritmos institucionales. 

Durante el primer diálogo constituyente, la política tuvo su momento; luego no fue ya necesaria; sólo la legalidad.

Así fue. Por eso creemos que la política debe ser institucional, y las instituciones despolitizadas.

Bromeo.

lunes, 22 de febrero de 2021

ANSIEDAD E INSTITUCIONES

21/02/2021

Como las costumbres, las instituciones reducen la ansiedad; pues otorgan a las acciones o conductas públicas un carácter impersonal. No sólo nos hacen previsible el entorno humano; sino que le restan filo a la presencia ajena, la auténtica presencia del otro, su juicio, expectativa y voluntad. 

Una vez oí, de no sé quién, que el motivo por el que nos sentimos tan cómodos en medio de la naturaleza es porque ella no puede hacer una opinión de nosotros. 

Y sí, no es lo mismo resolver un crucigrama en solitario, que ser observado por encima del hombro, como en el Metro. 

La normatividad recubre la personalidad del agente. 

Esta despersonalización de lo institucional, tan necesaria para la civilización, tiene sus inconvenientes. Quiero señalar dos:

1) Tiene un "inconveniente" ético. La despersonalización nos facilita prescindir de la empatía. Poco nos importa, y más bien incomoda, “lidiar” con la peculiaridad de las personas.

2) Esta comodidad de lo impersonal nos vuelve tal vez demasiado conservadores, pues el cambio o ruptura de costumbres e instituciones nos amenaza como un desagradable o temible caos de intenciones. 

Hace poco reflexionaba sobre el dinero... El dinero, como instrumento de nuestro comportamiento económico, ha llegado a establecer y cortar casi todo laso social o humano (ético y político). Fuera de la contractualidad mercantil, cesa casi toda corresponsabilidad. 

Uno paga y no necesita saber más. Y tenemos una resistencia visceral a pensar que podemos estar involucrados ética y políticamente de modo más amplio con los demás.

Y conjeturo... que la contractualidad mercantil es aceptada como el límite de toda corresponsabilidad por otra razón además de su simplicidad: 

La contractualidad mercantil nos construye la ilusión de independencia. Nos permite experimentarmos en todas nuestras interacciones sociales como un balance saldado. Nos cierra a la presencia del otro. Y nos  priva de no poca ansiedad.

OTRA NOTA SOBRE CIVILIZACIÓN

15 de marzo 2024  Otra nota sobre "civilización" Lo que sea la civilización me presenta dos notas inmediatas: por una parte, la tr...